Cronología II Parte

                        En La Rioja comienza otra etapa histórica.

CRONOLOGIA HISTORICA  IIª  PARTE

De 1835 a 1848

            Un complejo período de la guerra civil, institucional y político se inicia en La Rioja luego del asesinato de Facundo Quiroga por los Reinafé y la sospecha de  anuencia de Estanislao López y la complicidad de Rosas. Es un tiempo de luchas y divisiones dentro de las mismas fuerzas federales, y  de defecciones de un sector hacia el otro. Rosas asume el gobierno de Buenos Aires en agosto de 1835 con la suma del Poder otorgado por la Legislatura, por 5 años.

              El general Fernando Villafañe es designado gobernador de Catamarca por influencia del general Heredia que dominaba Tucumán, Salta y Jujuy. En su lugar es designado gobernador de La Rioja Jacinto del Rincón por segunda vez,  ejerciendo desde marzo a Octubre de 1836, cuando entrega el poder al gobernador Juan Antonio Carmona . El poder militar estaba en manos del  general Tomas Brizuela.

               Jacinto del Rincón y sus concuñados Pedro A. Bazán y el ex gobernador José P. del Moral,  enfrentados a Brizuela  por negocios privados deciden emigrar a Catamarca. Capturados en la provincia por el gobernador  Fernando Villafañe, son remitidos a La Rioja, pero al llegar a Miraflores, a 6 leguas de Catamarca fueron asesinados por la partida que los conducía. (1)

               El 20 de Mayo de 1837 Tomas Brizuela es elegido gobernador por la Legislatura con la investidura de facultades extraordinarias.  Rosas le ofrece su amistad y cooperación y le dice “que la legislatura había manifestado mucho acierto al designarlo para la primera magistratura de la provincia.”

               En 1837 Rosas enfrenta una breve y costosa guerra con la confederación Peruano-Boliviana encabezada por Santa Cruz. Bolivia y Perú eran los mercados principales del NOA y por los puertos del Pacífico entraban los productos de importación. Finalmente Santa Cruz es derrotado por Chile que controlaba el comercio del Pacífico y se deshace la confederación, que apoyaba y daba asilo a los unitarios exiliados del noroeste argentino.

                              La ley de Aduanas sancionada por Rosas a fines de 1835 (fijaba un impuesto básico del  17% a los productos importados y alguno como la yerba mate del 24%)  fue bien recibida por algunas provincias, pero no tenía incidencia en La Rioja debido a la economía  local. La minería y la acuñación de moneda era el principal recurso que podía sostenerla.

               El 17 de junio de 1838 la Legislatura a pedido de Brizuela dicta una ley variando el tipo de moneda circulante y la acuñación de moneda con el busto de Rosas. (Leer Rosas y la moneda riojana).

               La flota francesa bloqueaba el puerto de Buenos Aires.  El 2 de setiembre Lavalle parte de la isla de Martín García. El 22 triunfa en la batalla de Yeruá (E.Ríos).  Pedro Ferré designa a Lavalle jefe de las fuerzas correntinas.  Lavalle buscaba la alianza de los hacendados del sur de Buenos Aires para enfrentar a Rosas.

               En 1839 Rosas aplasta la conspiración promovida por hacendados de  Buenos Aires  (Libres del Sur) en Chascomús y Dolores quienes debían confluir con Lavalle. Son derrotados por  tropas de Prudencio Rosas y Granada.  Manuel  V. Maza, presidente de la Legislatura, complotado con la  conspiración, es asesinado en su despacho y su hijo, Ramón  es  fusilado. Carlos Tejedor (que luego se exila a Chile)  fue uno de los que planificó el levantamiento junto a Pedro Aquino que fue asesinado.  Un mecanismo explosivo había sido enviado a Rosas desde Montevideo para asesinarlo, y si no hubiera fallado, hubiera matado a su hija Manuelita.

La Liga del Norte

               La situación en el NOA era inestable políticamente. Juan Bautista Alberdi y Marco Avellaneda (que sería degollado en la batalla de Famaillá y su cabeza expuesta en una pica en Tucumán)  alentaron a desconocer la autoridad de Rosas en Tucumán.

Degollamiento de Marco Avellaneda

               “El 25 de mayo de 1840 el gobernador de la provincia, brigadier general  don Tomás Brizuela, se pronunciaba contra el dictador argentino entrando a formar parte La Rioja de la ‘Liga o Coalición del Norte’, con el nombramiento que recayó en su persona de director de la guerra.” Benjamín Villafañe publicó en la Revista Nacional, tomo XII, pag. 140 una semblanza de Brizuela donde describe su persona y la pobreza de su “vivienda”, que se puede leer en el Bosquejo, pag. 99, edición de 1913.

               Un Congreso reunido en Tucumán de las provincias de la Coalición establecía un pacto de alianza ofensiva para hacer la guerra  “hasta obtener la paz  con ella la libertad y la constitución, bajo la forma que optare la mayoría de los pueblos.”  Firmaba el pacto por La Rioja, Andrés Ocampo.

               La revuelta del NOA incluyó a Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. El 24 de setiembre de 1840 se formó la Liga del Norte que encabezaron Brizuela, Lamadrid y Lavalle. En noviembre de 1840 Lavalle era derrotado en Quebracho Herrado por Oribe enviado de Rosas quien contaba con  6.000 hombres y Lavalle con 4.000. Lavalle inicia su retirada que lo llevaría a La Rioja y finalmente a su muerte en Jujuy.

               En  la batalla de San Calá el 8 de enero de 1841 en el límite entre Córdoba y La Rioja  Angel Pacheco  derrota a una división de la Liga del Norte al mando del coronel José María Vilela. El 17 de enero en Pampa del Gato, en el campamento de Oribe, son fusilados 17 oficiales unitarios hechos prisioneros en San Calá.

               Marcelino Reyes relata la campaña de la Liga del Norte, que sintetizamos:

Lamadrid debía reunirse con sus fuerzas con Lavalle, pero la derrota de Quebracho Herrado cambia la situación. Lamadrid ocupa la ciudad de Córdoba y pide a Brizuela que le envíe apoyo y ése envía al coronel Honorato Gordillo con una “fuerte escolta”.  Según el relato Gordillo resuelve retirarse. Lamadrid evita un enfrentamiento con un escuadrón del general Oribe.

               Lavalle llega a la ciudad de La Rioja el 24 de enero de 1841 con los restos de su diezmada fuerza.  Luego de un mes de permanencia sin ser  provisto de armas y movilidad de parte de Brizuela (según el relato) Lavalle se dirige a la estancia “Guaco” con sus fuerzas “en su mayor parte a pie”, mientras él con la tropa que pudo acabalgar quedaba en la ciudad esperando a las avanzadas de Aldao que estaban en Ampiza a cuarenta kilómetros al sud de la capital donde se apoderaron de armamento y 500 caballos gordos que Brizuela tenía en invernada en ese lugar.

               Cuando el ejército de Aldao llegaba a la Cañada a ocho kilómetros al sud de La Rioja, Brizuela se incorpora a Lavalle y emprenden la retirada de La Rioja. Aldao ocupa la ciudad y es designado gobernador el coronel José M. López quien emprende la persecución;  Brizuela se dirigía al noroeste por el camino de la Quebrada de Sañogasta. En “Guaco” Brizuela deja una fuerza para que cubriese su retaguardia compuesta de 300 hombres de infantería y caballería con cuatro piezas de artillería, la cual fue copada por el ejército de Aldao, quien luego continuó la persecución. 

               Llegados a Anjullón Brizuela y Lavalle, son fusilados los coroneles ‘Rosistas’ Villafañe, Franco y Guerrero, que con fray Nicolás Aldazor, después obispo de Cuyo, habían sido tomados en calidad de presos políticos. Aldazor había sido  enviado por el coronel Mariano Maza desde Catamarca en una misión política ante Brizuela, pero fue detenido  e incomunicado en una celda del convento de Santo Domingo que en ese momento servía de cuartel a un regimiento de correntinos, de los restos del ejército de Lavalle vencido en el Quebracho y San Calá.

               Al  llegar a Famatina las fuerzas de la Coalición con mil hombres de infantería  y caballería recibieron aviso de que estaban por ser atacados por el ejército federal al mando de Aldao que había sido reforzado con fuerzas del ejército de Oribe.  Frente a esa amenaza resuelven maniobrar en Arauco y en Belén de Catamarca buscando la incorporación al ejército de Lamadrid. Lavalle marcha a Los Sauces y Brizuela se dirige a Vinchina incorporándoseles los coroneles Janzon y Brandán.

               En Tinogasta permaneció Lavalle un mes esperando el resultado de la campaña del coronel  Angel Vicente Peñaloza, que operaba en los departamentos de los Llanos y la llegada del general Mariano Acha, que venía de Tucumán mal montado y extenuada su tropa de 250 hombres,  buscando su incorporación en Los Sauces, sin tener conocimiento de la marcha emprendida por Aldao a este punto en persecución de Lavalle. Acha es sorprendido en Machigasta por la vanguardia de José Flores de las fuerzas de Aldao que estaba en Mazán y es derrotado dejando en el campo del combate cinco jefes, veintitrés oficiales y ciento setenta y nueve de tropa muertos.  Después de esa gran derrota, Lavalle resuelve dirigirse a Tucumán. Culminaba el paso de Lavalle por La Rioja quien en 18 días recorrió más de 300 kilómetros por su territorio.

Lavalle escribe a su hermano Rafael el 2 de abril de 1841

“El fraile (Félix Aldao) llegó con todo su ejército a La Rioja el 10 y entonces se manifestó cuánto habían trabajado estos hombres en seducir y corromper. El indio coronel Román se nos sublevó con un escuadrón. El coya coronel López, comandante del parque, tuvo artificio para entregar al fraile la mayor parte de nuestro armamento y municiones y para municionar nuestra tropa con cartuchos llenos de tierra en lugar de pólvora, maldad que descubrí cuando ya no tenía remedio (…) Bajo tales auspicios salí de La Rioja estando el ejército del fraile a una legua de la ciudad.” Y acota: “Antes de hacerlo envío 300 hombres a Los Llanos donde se había sublevado contra el fraile Aldao el único caudillo popular que había hecho suya la causa unitaria:  Angel Vicente Peñaloza, de conocido como el Chacho.”

               El 30 de abril de 1841 los generales Oribe y Pacheco deciden invadir La Rioja desde Córdoba al frente de una poderosa columna de infantería y caballería, y el 18 de Mayo llegan a Olta.

               Marcelino Reyes en su Bosquejo narra a continuación los sucesos acaecidos entonces, que le fueron relatados  por  Aurelio Vallejo, contemporáneo de los sucesos. Dicho Aurelio Vallejo sería posiblemente el padre o tío de Mercedes Vallejo, esposa de Reyes.  Los Vallejo eran una antigua familia riojana.  Mateo Vallejo fue uno de los firmantes de la Legislatura de aquella “ley” ordenada por La Madrid que mandaba perseguir a Facundo Quiroga y castigarlo con la pena capital. Dicho Mateo Vallejo figura también  como accionista de la Casa de la Moneda,  con Facundo Quiroga, los Ocampo, Carreños, Florencio Alvarez, Tomás Brizuela, Del Moral, los Villafañe, la esposa de Quiroga Dolores Fernández, San Román, Doria, De la Colina  y otros apellidos que participarían en la cruenta guerra civil en La Rioja. (Leer Capítulo I)

 Y relata que al punto de llegar a Olta se le presentan a las fuerzas de Oribe y Pacheco al frente de su compañía el teniente Juan Gregorio Luna y el alférez Eusebio Díaz, “que acababan de pasarse de las filas de Peñaloza, abandonando su puesto de avanzada en la quebrada que se dirige de Olta a Malanzán. A este defección le siguió la del comandante Juan Francisco Villafañe, con el escuadrón de su mando; la del mayor Juan de Dios Videla, con el escuadrón Cullen, del ejército de Lavalle, que se encontraba destacado en Chepez;  la de los comandantes José Agustin Tello y Albornoz, de Tama; y la de los capitanes Roque Fernández y Remigio Ires, teniente Cruz Troncoso, Evaristo Duarte, Miguel Mercado y muchos otros oficiales más con la gente de su mando.”

               Peñaloza se encontraba en la Costa Alta de los Llanos. Hallándose acampado en  Algarrobo Largo con más de 250 hombres (entre ellos una compañía de correntinos de las fuerzas de Ferré que habían venido con Lavalle) fue atacado por una fuerza federal de 400 hombres, 200 de ellos de infantería. El Chacho cargó contra los federales rosistas y los derrotó, huyendo aquellos en todas las direcciones. La victoria fue completa quedando más de 100 de caballería, heridos y muertos, “salvándose el resto con su jefe, el coronel don Lucas Llanos.” Las pérdidas del Chacho fue insignificante: dos oficiales y algunos soldados.

               La fuerza del coronel Llanos pertenecía a las milicias de La Rioja. Según Antonio Díaz (Historia política y militar de la República del Plata, Tomo V, pag. 202) los prisioneros  de dicha batalla fueron fusilados.

               Mientras tanto Brizuela llegaba a Sañogasta con 600 hombres entre infantes y caballería, se detiene ahí por seis días y es alcanzado por Aldao teniendo que librar un combate el 20 de junio de 1841. Al comienzo de la acción un escuadrón de su caballería se pasa al enemigo y lleva prisionero a Brizuela, herido de un balazo en la espalda, disparado por su asistente Germán Villafañe falleciendo después de ser conducido al cuartel de las fuerzas de Aldao, según el parte oficial del combate de éste.  Diezmado el ejército de la Coalición que dirigía Brizuela, el general Oribe se sitúa en Cruz del Eje para reagrupar todas sus fuerzas . En La Rioja quedan Aldao y Flores en observación del General Lamadrid. José María López queda de gobernador  e incursiona en Belén y Tinogasta en persecución de Lavalle. Era gobernador delegado por Brizuela el clérigo José Manuel  Figueroa, oriundo de Catamarca.

               En esta parte del relato no podemos  dejar de observar la crisis político-militar en el seno de las fuerzas unitarias al mando de Lavalle y Brizuela y aún del mismo Chacho Peñaloza por la política de Rosas cuyos generales Oribe y Pacheco invadían La Rioja. Defecciones o “traiciones” de jefes que deben analizarse como contradicciones en el campo federal provinciano.  Los apellidos Tello, Llanos y Villafañe, aparecen en uno y otro bando, particularmente los Villafañe, uno de los dos apellidos más antiguos como los Luna,  desde  la conquista española de La Rioja. Y así continuarían figurando durante todo el siglo XIX.

               Lamadrid había partido de Tucumán el 23 de mayo de 1841 con un ejército de 3.000 hombres, 1.000 de ellos infantes al mando de Angel  Salvadores; tres divisiones de caballería al mando del general Acha (aquél que salvó su vida en el desastre de Malligasta)  y diez piezas de artillería con su completa dotación de municiones.  Llegado a Catamarca avanza una fuerza de 300 hombres a La Rioja al mando del tucumano Crisóstomo Alvarez  con el fin de reunir  los dispersos de Brizuela y descubrir los depósitos de armas que Brizuela había sabido ocultar en prevención de adversarios y amigos. Lamadrid envía a Acha en respaldo de Alvarez . En el Oeste de La Rioja Aldao tenía un ejército de 2.000 veteranos. Juan Lavalle llega a Catamarca y se encuentra con Lamadrid. En la localidad de Santa María quedaba el general Juan Pedernera con quinientos hombres, entre ellos, las “reliquias del Ejército libertador”, entre ellos algunos de los Granaderos de San Martín!!

               Del encuentro  entre Lamadrid (designado general en jefe de la Coalición)  y Lavalle, surge que éste se dirige a Tucumán y Lamadrid marcha a La Rioja llegando el 22 de julio permaneciendo hasta el 29; previamente convoca al pueblo y eligen gobernador a Francisco Ciriaco Bustamante. Durante esos días refiere la historia que La Madrid dispuso la fabricación de pólvora y utilizó los papeles del archivo general de la provincia para hacer cartuchos, destruyendo de esa manera documentos fundamentales de valor histórico desde la fundación de la provincia.

               Lamadrid se dirige a Mendoza y Acha a San Juan.  A 100 kilómetros al sud de La Rioja Crisósotomo  Alvarez es atacado por una fuerza de Aldao y Benavídez,  y es dispersada.

               El 16 de agosto el general Mario Acha con 600 hombres a su mando derrota a Nazario Benavídez  que comandaba una fuerza de 1.500 hombres, en la batalla de Angaco.

               Aldao que regresaba del Oeste de La Rioja ataca a Acha en Angaco y es rechazado con grandes pérdidas quedando toda su infantería prisionera.  Acha se dirige al encuentro de Lamadrid. Benavidez reorganiza sus fuerzas  y sorprende el 19 de agosto en la Chacarita al general Acha destruyendo su poca caballería y después de tres días de resistencia se rinde bajo capitulación con 12 oficiales y 100 de tropa al general sanjuanino Benavidez. Días después, por orden del fraile Aldao, Acha es ejecutado en la represa de la Cabra, y su cabeza es fijada en el camino público”.  Muchos otros jefes del ejército de Acha fueron muertos en batalla: Arguello, Cobos, Balcarce, Archondo, Pizarro, Barragán, Dehesa, Grimau, Guerra, Bernales, Carro y Pérez.

               El Çhacho Peñaloza que había permanecido en los Llanos, se incorpora al ejército de La Madrid en San Juan, junto a Joaquín Baltar (“alma, sombra” y “director del coronel Peñaloza,” según las Memorias de Paz) con 300 hombres, después de una breve excursión a las lagunas de Guanacache con 100 hombres  en persecución de Benavídez.

               El  24 de Setiembre las fuerzas de La Madrid son derrotadas en la batalla de Rodeo del Medio.  Las fuerzas riojanas al mando del Chacho cargaron con la valentía que los caracterizaba pero tuvieron que retroceder bajo el fuego de la infantería enemiga. Esta derrota terminó con la Coalición o Liga del Norte.  Lavalle marchaba a su muerte en Jujuy.

               El Chacho Peñaloza después de la derrota de Rodeo del Medio, marcha a Chile en su primer destierro, junto a los demás jefes militares. Lamadrid se dirige a Valparaiso. El Chacho a Huasco.

El 27 de setiembre, tres días después de Rodeo del Medio, en La Rioja el coronel Bustamante que había quedado de gobernador, es intimado por  los jefes militares a dimitir y se convoca a los vecinos que designa al coronel Paulino Orihuela que solo permanece en el cargo quince días. El 11 de Octubre era elegido gobernador provisorio el señor don Manuel Vicente Bustos.

               Entonces se produce un “pronunciamiento federal” encabezado por los coroneles Luchas Llanos, don Hipólito Tello,  Pantaleón Arias y otros jefes, y el 7 de noviembre Bustos renuncia. El mismo día, la Legislatura que se había pronunciado un año atrás contra la dictadura de Rosas, designa gobernador a don Lucas Llanos (ex  Chachista), quien se mantuvo fiel a Rosas  hasta el final. Don Lucas Llanos falleció en el hospital de La Rioja en 1864.

               El  pronunciamiento federal de La Rioja restauró la hegemonía de los federales de Rosas anulando las resoluciones de la ley del 5 de Mayo de 1840 luego del pronunciamiento de Brizuela . Pero el gobierno de Llanos, poderoso terrateniente de sus mercedes, dejó el cargo un mes después a Hipólito Tello, quien había sido gobernador en tiempos de Quiroga, otro gran terrateniente de “los Llanos”.  Culminaba así el año 1841 con ocho gobernadores.

Vuelve el Chacho

               Tan solo seis meses habría de permanecer el Chacho en Chile y “de a pié”. Y dice Marcelino Reyes  cuando el Caudillo regresa desde Coquimbo:


“La invasión de Peñaloza fue una audaz operación de guerra que lo recomienda como valiente y emprendedor guerrillero; pero que tenía en seguida, que fracasar, como sucedió, porque era aislada, sin más elementos de apoyo que el gran patriotismo ardoroso de los que se lanzaba a desafiar el poder invencible en esos momentos, del general Rozas.

               El jefe invasor en breve se hizo dueño de toda la campaña de La Rioja; pasando en seguida a la de Catamarca, derrotó a su gobernador, el general don Santos Nieva y Castilla, y después de posesionarse de esta provincia arribó a la de Tucumán.

               Aquí  derrotó también al gobernador, general don Celedonio Gutiérrez, enseñoreándose igualmente de aquella importante provincia,  cuando fue sorprendido y derrotado en el Manantial, el 18 de Julio de 1842, por el general Nazario Benavidez, que había marchado desde San Juan a Tucumán con una fuerte división de las tres armas.”

               El elogio y reconocimiento de Reyes (que a partir de su llegada a la Guarnición de La Rioja en 1868 como Teniente luchara contra los herederos del Chacho, ya Teniente coronel retirado cuando escribe el Bosquejo) resalta los méritos y la lucha del gran Caudillo riojano.

               Había salido de Coquimbo el 5 de abril de 1842 con solo 100 hombres, impulsado –relata Reyes- por todos los emigrados antirosistas en Chile. Encabezaba a los emigrados aquel ex gobernador  Domingo García quienes creían que la alianza antirosista unía al General Paz, con Pablo López (Santa Fe), con  el coronel Baigorria en San Juan y Mendoza,  y que había  disidencias entre Aldao y Benavídez, que el general Pacheco había muerto y el general Oribe sería derrotado en Río IV.  Las fuerzas del Chacho  se habrían endeudado en 2.500 pesos en Copiapó que el Chacho debería exigir en contribuciones de guerra para devolver esa suma, en dinero o mulas y vacas.

               Derrotado en el Manantial, el Chacho marcha a Catamarca (Santa María y Belén). Se suceden distintos enfrentamientos y acciones de terror. Cerca de Belén son derrotados los jefes Honorato Gordillo y Ramón Moreno y degollados. Una partida de emigrados  en Bolivia a las órdenes de Florentino Santos es derrotada  en Rumiguasi, Salta el 28 de julio de 1842 por el gobernador rosista Manuel Saravia  y es decapitado junto al coronel Ignacio Bringas (riojano) Pedro P. Paz, Benjamín Omill, tres sargentos y diez soldados.

               En La Rioja el gobernador Tello (sucesor de Llanos) derrota con una partida en el Cantadero a poca distancia dela Rioja a Francisco Doria, Timoteo Gonzalez y Benito Vila y son decapitados en la Ciudad, con excepción de un Villafañe.

               En noviembre de 1842 el gobernador Tello y la Legislatura de La Rioja había declarado a Rosas “Ilustre Restaurador de las leyes, Héroe del desierto, Defensor de la independencia americana y ciudadano nativo de La Rioja”, cambiando el nombre diaguita del Famatina por el  de “Cerro del general Rosas.”

               A pesar de la derrota del Manantial el Chacho continúa su increíble  campaña guerrillera y enfrenta  el 15 de enero de 1843 en Ilisca a las poderosas  fuerzas del sanjuanino  Benavidez y días después en las acciones de Saquilán y Leoncito en zonas cordilleranas.

               El Chacho  hace una campaña increíble. Armando Bazán señala que las alternativas de su campaña han sido materia de un exhaustivo trabajo de Gerardo Pérez  Fuentes con aporte de importante documentación.

               En Setiembre llegaba a La Rioja después de El Manantial con una tropa muy disminuida. Sin embargo después de pasar  por Guandacol, entró en Jáchal. Esperaba dinero y armas de Chile pero nada llegó. Se encaminó entonces a Vinchina y tras pasar la Cuesta de Miranda ocupó Sañogasta y Nonogasta.  Luego se traslada de nuevo a los Llanos. Es una campaña de un valor guerrillero heroico.   Lucas Llanos se retira a Serrezuela.  El Chacho intenta un acuerdo que aquél rechaza: “soy su personal  amigo y mortal enemigo de su opinión” le contesta.

               Una parte de las fuerzas del Chacho comandadas por Aurelio Castro y Manuel Antonio Roldán  se dirigen a La Rioja después del encuentro en los Bañados de Ilisca. El gobernador Tello estaba en Arauco. El capitán José Melchor de los Ríos de las fuerzas de Benavidez los derrotan en El Leoncito el 8 de Febrero de 1843. Finaliza la campaña del Chacho. A fines de febrero llegan a Huasco Victoria Romero, Felipe Varela, Juan Antonio Bamba y Fernando Gordillo.

               Cuando el Chacho llega a Copiapó junto a Tristán Dávila, Castro y 20 soldados, son apresados por las autoridades chilenas. Chile había disuelto la Comisión argentina (de exiliados) y negociaba con Rosas, que controlaba Mendoza.

               Pero nuevamente en Abril de 1844 el Comandante de Guandacol  informa al gobernador Tello que Chacho y Tristán Dávila emprendían una nueva invasión, pero el gobierno chileno desarmó y disuelve la intentona.  Algunos hombres del Chacho ya se habían internado en territorio riojano y una partida al mando de Nicolás Ortíz fue desbaratada;  tomado prisionero,  Ortíz es fusilado por orden del gobernador Tello.

               Bazán relata un conflicto entre Tello y Lucas Llanos a quien acusa de “anarquista, insubordinado y pretencioso”. En una carta a Rosas, le dice que Llanos  estaría en actitudes de rebeldía en los Llanos.

               Y  nuevamente el Chacho está en movimiento.

               Los comandantes de Guandacol  y Famatina la hacen saber al gobernador y éste a Rosas a fines de enero de 1845 que los asilados riojanos en Copiapó y Huasco han invadido la provincia ocupando el pueblo de Hornillos en el Dpto. de Guandacol.  Una fuerza de 100 hombres al mando del coronel Vicente Mota es movilizado.

               Tello relata las operaciones a Rosas respecto a  la “partida de salvajes”. Pero el Chacho había llegado a Guandacol y desde allí escribió a al gobernador Benavidez solicitando indulto.  En el interin esperando la respuesta, en 4 días llega a Malanzán con una veintena de hombres. Allí derrota al comandante Patricio Fernández y vuelve a escribir a Benavidez. El 1º de febrero sigue a Tama y se enfrenta ahí al comandante  Agustín Tello que mandaba 60 hombres, sin definición,  pero Tello se retira para encontrase con el gobernador Hipólito Tello.

               El Chacho se situó en el paraje Pozo de las Vacas (una represa) y el gobernador en la Hedionda de Arriba, otra represa.  Al amanecer del 9 de febrero el gobernador sorprendió al Chacho en El Telarillo, lo dispersó y le hizo persecución hasta Los Papagayos, pisando ya territorio sanjuanino (Bazán, Historia de la Provincia).  Benavidez le había concedido el indulto solicitado. Tello escribe a Rosas denunciando el mismo.

 

               Desde Mayo de 1845   el Chacho está en San Juan “sometido al régimen de excarcelación bajo fianza y custodia policial…” hasta 1848.