Escenario de la batalla

 

Actos de la barbarie en la guerra civil

 

Escribe  Marcelino Reyes en su Bosquejo Histórico, después de la batalla de Pozo de Vargas, cuando se perseguía a las fuerzas  dispersas de Felipe Varela.

 

“En marcha a su destino, el comandante Irrazábal capturó a pocas leguas de la capital, a los jefes de la montonera don Carlos M. Alvarez, don Nolasco Herrera y don Sebastián Sotomayor, que se mantenían aún en armas con una pequeña fuerza merodeando por los alrededores del lugar de ‘Ampatá’. Los dos primeros mencionados (Alvarez y Herrera) fueron cruel  e inhumanamente torturados hasta arrancarles la vida, por medio del bárbaro suplicio del  ‘cepo colombiano’.

Este asesinato atroz, ordenado por el  Teniente coronel de la Nación don Pablo Irrazábal, (*) no fue castigado como tampoco lo había sido el que este mismo jefe cometió  por sus propias manos en la personal del ex general don Angel  Vicente Peñaloza, el año de 1863, en la aldea de Olta! ”

(*) La afirmación de  Marcelino Reyes quien era subordinado al Coronel  Vera y los sucesivos jefes de ocupación en La Rioja, adquiere la mayor importancia pues se trata del entonces Capitán  llegado a La Rioja en 1868 y que narró  después en su libro todo el episodio donde Irrazábal  asesinó al Chacho cuando éste, capturado por el coronel Vera, estaba rendido y dispuesto a aceptar las condiciones que le fijaran en cuanto a su permanencia en La  Rioja.

El asesino Irrazábal, estaba en La Rioja bajo el mando de  Arredondo lo que despertaba el odio incluso de los soldados de la Guardia Nacional que eran reclutados en las levas que hacía la Guardia Nacional mitrista en La Rioja