Segunda parte

Capítulo II

El más sensible de los males, “… y que tocamos mas de cerca

es el que van a sufrir muchas de nuestras Provincias Interiores

 que con la entrada de Efectos Ingleses en estos Puertos

van a experimentar una ruina inevitable y a encenderse acaso entre ellas

 el  fuego de la división y rivalidad”.

 (Ricardo Levene – Investigaciones acerca de la historia económica del Virreinato del Plata, El Ateneo, 1952)

Buenos Aires después de Caseros

Escribe Oscar Muiño en su libro:

               “Urquiza, que sufre las penurias de un Estado sin recursos, sabe que la gran ventaja porteña no es militar sino económica. Buenos Aires viene enriqueciéndose, como cada vez que deja de hacerse cargo de los gastos nacionales. Igual le ha pasado durante los años veinte rivadavianos y a lo largo de la gobernación de Rosas. “El monopolio de las rentas de aduana afirma Scoobie- constituyó la base de su vitalidad en el período de su separación de las demás provincias  la razón oculta que le permitió la conquista del gobierno nacional en 1862”.

               La capital rebalsa de extranjeros. Para 1855 suma 78 mil residentes: 1.000 argentinos, mas de 8.000 italianos; 4.300 españoles, 2.600 británicos, más de1.000 alemanes y otros tantos  portugueses, junto con 900 norteamericanos. Un año después, la cifra se corrige hasta 90.000 vecinos en total, concentrados sobre todo en las parroquias céntricas de Monserrat y Catedral al sur.

               La oficina de estadísticas incluye como extranjeros a los criollos nacidos fuera de Buenos Aires. Intenta justificarse sobre la base que Buenos Aires es un Estado diverso a la Confederación.  Sarmiento no perdona esa “ridícula pretensión” que lo ubica a él mismo como extranjero y reinterpreta los datos: cree que hay 10.279 italianos; 6.489 franceses; 5.782 españoles: 2.948  británicos; 1.175 suizos y alemanes.  En 1856 arriban 2.738 italianos, 1.484 franceses, 1.460 españoles. Al año siguiente 1.812 españoles; 1.314 franceses; 1.217 italianos y 413 suizos.

               ¿Por qué vienen tantos? “Los salarios son muy elevados en Buenos Aires”, asegura un chileno que visita la ciudad. El gobernador cobra diez mil pesos al mes, el doble que los camaristas. 2.700 cobra un general, 2.000 un ingeniero inspector de obras públicas, 1.200 el tenedor de libros, 800 el preceptor, 350 el portero.. La ciudad sigue siendo una aldea: tiene 82 médicos, 55 abogados. Casi  nadie goza de empleo público: en la casa de gobierno provincial solo hay diez empleados, siete funcionarios en relaciones exteriores, doce en el correo. Es más importante la Casa de la Moneda, con treinta trabajadores y mucho más la aduna, con cuatro vistas y doscientos empleados. Buenos Aires se moderniza a ritmo acelerado. Más de cien calles se pavimentan con piedra de Martín García, en 1856 debuta el alumbrado a gas alrededor de la Plaza de la Victoria. Desde 1853 corren líneas de ómnibus a caballo que une el centro con la Boca, con Barracas,  Constitución, Plaza Miserere y la Recoleta. Los vapores navegan desde Buenos Aires a Montevideo y Río de Janeiro. Nace la Sociedad del Ferrocarril del Oeste. La locomotora La Porteña llega a puerto.

La economía riojana en los gobiernos de Gomez y Bustos

            La ley de presupuesto 1856 autorizaba gastos por la cantidad de 18.896 pesos bolivianos y preveía recursos por 10.776. Para el Departamento de Guerra se destinaban 4.581 pesos. Por primera vez se incluye la suma de 1.800 pesos destinados al establecimiento de 6 escuelas. El art. 60 de la Constitución establecía como derecho de todo habitante, el de enseñar y aprender. La única escuela existente hasta ese momento funcionaba en el Convento de Santo Domingo  que recibió un subsidio de 25 pesos para refacción. En la campaña funcionaba una escuela privada en la Costa Alta de los Llanos.

            En los 7 primeros meses de 1857 el arqueo de tesorería indicaba una recaudación de 2.712 pesos bolivianos. Bustos escribe a Urquiza pidiendo un subsidio. (20 de noviembre de 1857) .   “Era tal la pobreza del erario de la provincia que el Gobierno Nacional acordó un subsidio de cuatro mil pesos, por una sola vez, para ayudar a los gastos de la administración. La apertura de nuevos caminos se tuvo que postergar en atención a la situación epidémica en que en esa época se hallaba la provincia, por la propagación del terrible flagelo de la viruela en casi todas las poblaciones en general”, (Reyes)

            En 1958 se fijó el presupuesto de gastos en 21.250 pesos y se destinaron fondos para la refección de la Casa de Moneda. Por decreto se crearon 7 escuelas en cada una de las cabeceras de departamentos y en la Capital donde quedó instalada la Escuela Pública del Estado o Escuela de la Patria. También fue iniciativa del gobernador Bustos la adquisición de la primera imprenta que sirvió para editar el primer periódico de la provincia con un subsidio de 1.500 pesos  del Gobierno, entonces en Paraná.

            La antigua Casa de la Moneda había suspendido sus labores desde 1854  las renaudó en 1859. “La ruina de las labores mineras, la falta de capital, las conflagraciones civiles y la dominación del papel moneda difundido por Buenos Aires no brindaban porvenir al modesto establecimiento” dice Bazán.  En 1859 La Rioja acuñó piezas de dos reales y según referencias, se habrían acuñado 2.500 piezas de ese valor. Al año siguiente se labra todavía dicha moneda  se agrega otra del medio real. “Con ello clausura su actividad de 40 años el establecimiento que tantas esperanzas infundió a los gobernantes y pueblos riojanos” dice Bazán.

            La Rioja perdía así la gran posibilidad de basar su riqueza en la minería, por falta de capital y fundamentalmente por la guerra  civil. No hubo gobierno nacional desde Rosas hasta el fin de siglo XIX que dispusiera del capital necesario para desarrollar la extracción minera, ni era por el contrario, el interés de Buenos Aires, con su Puerto, su Aduana y su papel moneda.

            Marcelino Reyes en su Bosquejo escribe “por relación del señor don Manuel V. Bustos al autor” el rechazo de doce militares designados por el Ministro de la Guerra para el Estado Mayor de Plaza, sección Rioja, un coronel mayor (general), dos coroneles de caballería, dos sargentos mayores, un alférez de caballería,  y cuatro asistentes del coronel mayor; señalando Bustos que “casi todos ellos no habían tomado jamás ni el olor de la pólvora”. 

 

1842-1854

Siguiendo a Armando Bazán (Historia de La Rioja) en el período 1842 1848 que abarca los gobiernos de Tello y Mota (ver Cronología) la Legislatura tuvo un rol institucional activo. Estaba integrada por los diputados Miguel Gerónimo Vallejo, Nicolás de la Colina, Francisco Herrera, Francisco Solano Granillo y Francisco Solano Gómez. En 1844 se reeligió como presidente de la misma a Lorenzo Pizarro.

Y se lee:

“Una de las preocupaciones más importantes de los legisladores riojanos estuvo referida a la necesidad de producir la recuperación económica de la provincia, seriamente afectada por las continuas guerras y desórdenes políticos que la aquejaron durante muchos años. Esos conflictos había producido la casi extinción de la riqueza ganadera por causa de las movilizaciones y desplazamientos de tropas, invasión de fuerzas de extraña jurisdicción y los arreos de hacienda que fueron práctica común durante nuestras guerras civiles. En 1844 La Rioja todavía estaba pagando las deudas que ocasionó la guerra de la Coalición del Norte. Así lo acredita un reconocimiento de crédito que la legislatura lo acredita un reconocimiento al coronel Lucas Llanos (abril de 1844) a quien debía pagarse, previa comprobación documentada, 1.800 pesos en concepto de un empréstito forzoso que levantó para sostener la división del coronel José María Flores, fuerza de vanguardia de Oribe. También se hizo cargo el anémico erario provincial del pago de mil pesos por 500 cabezas de ganado que se tomaron a Llanos por orden del ex gobernador Tomás Brizuela.”

Lucas Llanos poderoso ganadero de los “Llanos” se cobró toda su “contribución” al ejército de Rosas comandado por el oriental Oribe.

“Este agotamiento de la riqueza pecuaria hizo necesario que se dictaran medidas para fomentar su recuperación. Así se resolvió -21 de octubre de 1844- prohibir la extracción de ganado de la provincia bajo pena de decomiso. Se estimuló la introducción de caballos, yeguas y mulas y también ganado menor suprimiendo a tal efecto el pago de los derechos correspondientes. La Rioja tenía en cambio algunos productos cuya exportación era necesario alentar: harina, trigo y aguardientes eran productos que podrían extraerse sin abonar impuesto alguno.

Estas medidas de fomento a la ganadería y del comercio interprovincial no bastaban sin embargo para producir la rehabilitación económica de la provincia. De momento la principal riqueza consistía en las pastas de oro y plata que se beneficiaban con los minerales del Famatina mediante pequeñas y rústicas explotaciones. Parte de esa producción metalífera era utilizada por la Casa de Moneda Provincial para sus emisiones en metálico. Pero había también una importante evasión de esa riqueza que salía de La Riojas bien para pagar las mercaderías que se introducían o como lucrativo negocio de algunos particulares. Esta situación creó fundada preocupación a la Legislatura que trató de ponerle remedio. En la sesión del 11 de marzo de 1844 se dictó una ley fijando la prohibición absoluta para extraer pastas de oro y plata. Los infractores serían penados con el decomiso de los metales y un año de prisión redimible con multa de mil pesos en beneficio del fisco. A tal efecto creaba un severo mecanismo de contralor de la producción a través del juez de minas y de los jueces departamentales. La vigilancia se ejercía sobre los mineros y también sobre los comerciantes de pastas, a quienes se obligaba a registrar en sus libros un detalle individual de las cantidades adquiridas.” Bazán explica que fue necesario dictar un nuevo reglamento más flexible y se creó un “Celador de pastas”.

“El déficit de su intercambio comercial (de La Rioja) hacía inevitable que la provincia pagara los productos introducidos con los metales de sus minas, pero, al mismo tiempo, era preciso evitar la evasión clandestinas de pastas, que no reportaba más beneficio que a los particulares ocupados en ese tráfico.” (la negrita es nuestra)

En el gobierno de Vicente Mota se suscitó un serio problema económico. Desde 1844 se acuña una nueva moneda de plata con mineral del cerro de Famatina. Y también circula el cobre. Pero la moneda es de mala ley (el pueblo no acepta billetes de circulación forzosa en ninguna provincia fuera de Buenos Aires), y provincias como Córdoba la rechazan. Como Catamarca le compra a Córdoba, tampoco acepta la moneda riojana porque no le sirve para el pago a los cordobeses. La Rioja se encuentra en posesión de monedas que nadie quiere.

El gobernador Mota, entonces, saca de circulación “la impura moneda de mala calidad y ley cuyos funestos resultados deplora La Rioja, con provecho sólo de sus fundadores que se propusieron labrar su fortuna a costa de la ruina pública”. La Rioja emite nuevas monedas que parecen contar con la aceptación de Buenos Aires, Córdoba y Tucumán. Por decreto, Catamarca determina que la moneda nueva riojana “por su mejor ley y por su pertenencia a la Confederación es de estimación preferente a la boliviana que nacionalmente circula” (abril de 1847).

Para cubrir el déficit provocado por el retiro de las monedas de mala calidad, Mota fija una contribución forzosa: los vecinos pagarán el retiro de la mala moneda. Son poco más de treinta mil pesos, pero Mota le confiesa al gobernador de Catamarca que jamás los recursos fiscales riojanos podría cubrir esa cantidad.

Hay sospechas sobre un ministro (Bartolomé Saraví) “acusado de haber hecho desaparecer los cuatro mil quinientos pesos de la contribución extraordinaria impuesta” (Pérez Fuentes). Quedará libre de culpas, pero el rumor desestabiliza al gobierno. (Oscar Muiño)
En este período regía el Reglamento de Policía que se puede leer completo en las notas finales  y las acuñaciones en homenaje a Rosas puede leerse en Rosas y la moneda riojana.

Urquiza y Rosas

Entre Ríos es una provincia poderosa, con 17 saladeros, seis curtiembres, doce molinos, 4 millones de vacunos, 2 de lanares y 1,8 millones de caballos (Antonio Sagarna, citado por Muiño) El sitio de Montevideo la enriquece con el contrabando y el oro, que compra barato en Buenos aires y vende caro en la Banda Oriental.

Sus ríos le permiten técnicamente exportar cueros y carnes sin pasar por la capital. Pero el litoral tiene cerrado el acceso al mercado internacional por una Buenos Aires que domina el acceso al Paraná y al Uruguay y prohíbe la libre navegación indispensable para la exportación. (Muiño)

“La situación de privilegio creada a favor de Buenos Aires se acentuó con las medidas que tomó Rosas Referentes a la moneda. Prohibió la extracción de metálico para las provincias con lo que obligaba a aceptar el papel inconvertible de Buenos Aires. Las provincias, en cambio, debían pagar en Buenos Aires con metal.” (Sarobe citado por Muiño)

Rosas es Buenos Aires y la Aduana. “Durante veinte años ni siquiera el uno por ciento de las rentas públicas fue gastado más allá de los suburbios de la ciudad de Buenos Aires” (Pendleton a Everret, 28 de diciembre 1852).

“El Interior sufre”

Dice Muiño: La capital “desata las relaciones tradicionales que vinculan al extranjero” al resto del país. Hasta entonces, los minerales riojanos y sanjuaninos van a las metalúrgicas chilenas. Salta y Mendoza tienen un comercio que también mira a Chile, igual que los arreos de ganado de Jáchal y Tinogasta. Los valles de Lerma y Calchaquí, por Cachi y la quebrada del Toro el ganado busca los mercados bolivianos, como en tiempos coloniales. Mulas de tiro cruzan la cordillera para los acarreos de mineral. Ese comercio disminuye, en algunos casos brutalmente.

“La Rioja sigue pobre. Las estadísticas cuentan que en 1958 la provincia recauda menos de 12.000 pesos anuales; no llega a los mil pesos al mes. Sus gastos superan los 22.000 pesos anuales. El déficit es mayor al 48%. El presupuesto de Buenos Aires roza los cuatro millones de pesos anuales. La Rioja paga a 74 empleados públicos, desde el gobernador hasta los tres tambores. El sueldo del gobernador es de dos mil pesos al año, igual que el gasto total en educación que financia seis maestros y otras seis casas alquiladas para escuelas. Hay seis agentes de policía en toda la provincia y la guarnición mantiene 22 soldados.

“Durante una década, Catamarca exporta a Bolivia, su principal mercado, mercaderías por un promedio de 35.000 pesos anuales. Los registros consignan 351.567 pesos para toda la década 1845-1854. Un total de 17.000 mulas (1.700 al año): 940 arrobas de comino (4.000 kg. Anuales); y poco menos de cuatro mil litros de aguardiente cada doce meses. Envían cinco toneladas de harina por año, unas veinte toneladas de tabaco y hasta media tonelada de cobre.”

La comparación es categórica. La guerra civil desde 1830 ha causado estragos en la economía riojana. Dice la porteña Mariquita Sánchez de Thomson: “yo he conocido a estas pobres provincias, ricas, más industriosas que Buenos Aires. La independencia ha sido para ellas ruina y justo es que algún día sean gente. Buenos Aires hará mejor encontrarse a lo suyo y dejar a los otros que vivan como puedan”, (carta del 9 de mayo de 1854 citada por Muiño).

Y Alberdi le da rigor: “las provincias interiores son nada, son mera entidad nominal, poder en el nombre. El poder, el verdadero poder, el centro de vida y de acción dirigentes en la República Argentina está en las cuatro provincias litorales.” (cita de Muiño)

Las rentas generales de la Provincia eran tan exiguas en el año 1856, que apenas alcanzaban a la mezquina suma de 10.676 pesos 5 y medio reales moneda boliviana y el presupuesto de gastos a 18.896 pesos 5 y medio reales de la misma moneda. La Legislatura resuelve solicitar un subsidio al Gobierno Nacional. El departamento de Guerra importaba la suma de 4.581 pesos bolivianos cerca de la mitad del presupuesto. El Departamento de Instrucción Pública tenia un presupuesto de 1.800 pesos anuales “para el establecimiento de seis escuelas” que se pensaban instalar.

Al año siguiente los gastos de guerra fueron reducidos a la suma de 2.544 pesos, y en los años posteriores fue totalmente suprimida.

En 1855 el gobierno sancionó decretos sobre el mineral del Famatina resolviendo la amonedación de metales. Entre otros actos (del gobernador Gómez – ver Cronología III parte) se envió un contingente de tropas para el ejército nacional, se crearon escuelas primarias y de administración de justicia, leyes de tierras públicas y municipales.

 

Las formas de una sociedad en pugna

                 El período que transcurre desde la sanción de la Constitución de 1853 hasta fines de 1863 cuando es muerto el Chacho, que atraviesa la batalla de Cepeda y luego Pavón, está marcada por la pugna entre Peñaloza y Bustos. Como vemos en la cronología histórica, Peñaloza rompe con Bustos a comienzos de 1860. El Chacho fue apoyado por el presidente Derqui hasta la desaparición de la Confederación por la defección de Urquiza en Pavón.

                 Oficialmente el Chacho era General de las Guardias Nacionales en 1860 y contaba con el apoyo de todos sus lugartenientes en los principales Departamentos de la provincia. Contaba con el apoyo de la mayoría de los pobladores. La guarnición local que controlaba el gobernador era exigua aunque con buen armamento a diferencia de las fuerzas del Chacho. Las deserciones en las fuerzas del ejército de la Confederación y sus guarniciones eran limitadas aunque sus integrantes tenían ya una formación militar que les permitía enfrentar a fuerzas superiores en número. La Rioja estaba exhausta en una pobreza extrema. La Ciudad de La Rioja era una aldea con una conformación social donde predominaba la nueva clase social formada por propietarios, funcionarios, y numerosos comerciantes y profesionales que regresaban de su exilio desde la caída de Rosas. Y también regresaban riojanos que habían servido a las órdenes de Rosas bajo distintas funciones. Dos personajes que habrían de tener mucha participación fueron Alvarez  y Carrizo que regresaron de Entre Ríos con Bustos y pasaron a formar parte de los grupos opuestos al gobernador.

                 Un relato de Reyes en su Bosquejo desde su punto de vista de la “clase culta” de La Rioja,  (recordemos que escribe hacia fines del siglo donde tiene participación política en la Ciudad – (Ver  Marcelino Reyes en www.historiadelarioja.com.ar – Biografías) ) da una idea del ambiente reinante, descripción que tiene valor por sí misma al margen de la opinión de su autor. Son sus referentes personajes como el gobernador Guillermo San Román, el Juez Félix LunaFlorentino de la Colina y otros riojanos que volvían de su exilio y algunos se quedaban.  Y escribe refiriéndose a la presencia del Chacho en La Rioja cuando depone a Bustos:

                 “Las pocas y muy contadas personas de la primera clase social que simpatizaban, por razones que se explican muy bien, con la política  con la persona del caudillo –entre las que figuraban en primera línea don Nicolás Carrizo, don Francisco Alvarez, don Ramón Angel, don Pastor del Moral y otros más,- fueron las únicas, puede decirse, en honor de la sociabilidad riojana, que se organizaron en comisión para festejar su recepción.

                 Con este motivo se decretaron por el gobierno provisorio, fiestas populares, consultando el gusto y afición de tan distinguidos huéspedes, consistentes en carreras de caballos y jugadas de naipes y taba, bailes sociales en su honor, y no escaseando también los tajos y puñaladas entre la desenfrenada soldadesca recién venida  el paisanaje del pueblo.

                 En la casa-habitación del señor don Angel Mariano Colina hubo una tertulia o baile en honor de Peñaloza, al que concurrieron la mayor parte de las familias de los que esperaban sacar alguna ‘buena tajada’ de la nueva situación política.

                 Era curios, dice un testigo ocular, ver la manera cómo se presentó el “General “(así se le llama por todos en La Rioja a Peñaloza) en el baile. Calzaba botas de campaña, pantalón de barragán dentro de las botas,; ceñía la cintura un tirador o ‘culero’ de suela bordada de veinte centímetros de alto, adornada con abotonadura de plata, el que sostenía un puñal de cabo y vaina del mismo metal, en cuya hoja de acero toledano, se leía, en el anverso, esta misma inscripción:

 ¡No me vendo ni me doy, solo de mi dueño soy-A.V.P.  Y al reverso: ‘El que a su patria traiciona – al golpe de un puñal muere’

                 Para terminar con tan original vestimenta, en una persona tan de campanillas como el general Peñaloza, colgaba del hombro izquierdo un poncho o ‘puyo’ de lana tejido, y encima de la camisa que por supuesto, no olía a almizcle, se destacaba un chaleco de seda descolorida por el uso. Envuelto en la cabeza y sujetando la desgreñada y sucia cabellera, lucía un pañuelo de algodón de colores chillones.

                 Después que Peñaloza hizo su entrada triunfal colocó en el gobierno de La Rioja a don Ramón Angel –uno de los dos jefes militares recién destituidos por el Presidente Urquiza- por medio de una farsaica votación popular que presidieron don Francisco S. Granillo y  don Nicolás Carrizo. Los sufragantes, en número de más de 200, eran casi en su totalidad de los mismos ‘muchachos’ que habían venido de los Llanos para derrocar al gobierno legal.

                 El gobernador electo, dirigió la palabra al pueblo de su mando,   en los siguientes términos: ‘Riojanos: Libres ya de la convulsión, a que sucedió de pronto una competencia transitoria, la provincia comprenderá bien el deber e interés de coordinar sus conatos, organizar sus trabajos para sacar de la herencia común el patriotismo universal que nos consignó Caseros, todo lo que pueda satisfacer nuestras necesidades y multiplicar nuestros goces; de estos trabajos compatriotas –dirigimos al mismo fin, obtendremos una masa incalculable de bienes en cuya senda se inmolará la vida con la divisa en la mano de función, libertad y unión. Vuestro compatriota y amigo – Ramón Angel.”

                 En esos días, Urquiza decretaba el 3 de marzo el nombramiento del diputado al Congreso Nacional don Ramón Gil Navarro, comisionado en La Rioja. Dos días después Urquiza entregaba el mando de Presidente a su sucesor, el doctor Derqui.

                 En ese marco político nacional se situaba la lucha política en la provincia.

                 Pero el relato de Reyes sobre la personalidad de  Ramón Gil Navarro, es otra pintura de un personaje singular y de las ideas y costumbres dominantes en ese momento sobre la sociabilidad riojana. Escribe Reyes:

 “El señor don Ramón Gil Navarro era trivial y vano en su trato social, y como presumía de buen mozo y elegante, se hacía fastidioso para el bello sexo, al que era aficionadísmo a frecuentar su trato.

                 Casi siempre concurría a visitar a las familias de su relación, llevando en la mano una guitarra llena de  incrustaciones de nácar con letreros alegóricos y un rimero de cíntas de colores celeste y blanco, matizadas con cordones del mismo color, que pendía del cuello de ésta.

                 La conversación, por lo general, era siempre sobre un mismo tema: la guitarra que tocaba con maestría, porque le venía de herencia, según decías; y el traje que usaba enchile, en donde le llamaban el ‘Cuyanito’, o en la Argentina, que le decían el ‘Chilenito’.

                 Consistía este último en una especialidad en su género. A una camisa cuya finísima pechera estaba llena de voladitos, cubría en parte un chaleco de seda blanco o celeste claro bordado a mano, primorosamente, de amarillo o negro, para rematar en una corbata de colores chillones con grandes lazos. A un pantalón de casimir claro, por lo general color lila o flor romero, con guarda o franja obscura, en que se veían pintados hermosos pajaritos de resaltantes colores, hacía ‘pendant’  un saco bastante corto, a la moda chilena, de casimir claro con cuello, solapas  botamangas negras de seda; y sobre una media riquísimamente confeccionada, un zapato de raso blanco con taco a lo Luis XV, con moños de cintas del mismo color,  dos grandes hebillas de plata reluciente; un ramo de alelíes pendientes del ojal del saco, y un sombrero de copa terminaba el traje del ‘dandy’ que usaba el señor Navarro en Chile, en Buenos Aires, en La Rioja o en la ciudad del Paraná, indistintamente en la época en que aún no había contraído matrimonio con una señorita de origen riojano.(Relación hecha al autor  por varias señoras de Buenos Aires  y La Rioja, contemporáneas del señor don Ramon Gil).

El enorme poder económico de Buenos Aires

               Si bien la descripción que realizamos al inicio de de  “Economía y Sociedad” explica claramente la base económica de Buenos Aires,  veamos también algunos datos que reflejan cómo se creó y desarrolló su enorme riqueza económica y sus clases dirigentes, que explica el carácter del desarrollo de Buenos Aires.

               “Los caballos alzados no tienen dueño y andan disparando en grandes manadas por aquellas vastas llanuras. Andan de un lugar a otro contra el viento, y en un viaje que hice al interior, el año 1744, hallándome en estas llanuras durante unas tres semanas, era su número tan excesivo que durante quince días me rodearon por completo. Algunas veces pasaron por donde yo estaba en grandes tropillas as todo escape durante dos o tres horas sin cortarse; y durante todo este tiempo a duras penas pudimos, yo y los cuatro indios que entonces me acompañaban, librarnos de que nos atropellasen e hicieran pedazos.”

Tomas Falkner, médico, naturalista y misionero, escribe a Carlos Vº)

               En 1623 se estableció la pena de muerte para los cuatreros prohibiéndose el uso de marcas y señales no registradas previamente. La industria del cuero evoluciona notablemente y su origen se remonta a los años iniciales de la colonia. Estimulada por una excepcional población de animales cimarrones, cuya propiedad nadie reclamaba, las curtiembres fueron extendiéndose por todo el  país. El mercado interno era poco lo que consumía, pero desde el exterior se fletaban numerosos veleros con el único propósito de cargarlos de cueros.

En 1625 salen del  puerto de Buenos Aires, más de 27.000 cueros y en 1670 se cargan 22 barcos de Holanda con más de 380 mil. A todo esto el contrabando de cueros alcanzaba una magnitud impresionante y no le iban a la zaga el ganado en pie que en compactos arreos tomaba el camino hacia Chile y Perú.

Las curtidurías no dan abasto, y en el mismo Virreinato comienza a generalizarse el uso del cuero para numerosas necesidades domésticas. Se hacían muebles, se techaban viviendas, se confeccionaban baúles, bolsas, odres para aceites y vinos, estuches, tapas para libros religiosos, calzados, etc. La evolución de la industria dio origen, en 1778, al gremio de zapateros constituido por 106 criollos, mulatos y negros.

Si bien la relación entre las pampas de Buenos Aires/Litoral  eran inmensamente superiores a las del Noroeste, y La Rioja en particular, la producción y la industria  derivada del ganado era la misma.  

               El contrabando se realizó con grandes medios consistentes en personal hábil para las ‘vaquerías’, y una buena flotilla de veleros. Se formaron grandes compañías de contrabandistas  que hicieron exclamar a un cronista de la época: “Con el triunfo de los monopolistas de Cádiz, el coloniaje abrió las puertas del infierno a la hacienda vacuna, el purgatorio al caballo y el paraíso a los burros. ¿para qué fundar estancias –exclamaba- y cuidar ganado, si se carece del estímulo del comercio y máxime que la pampa está llena de hacienda para los contrabandistas? Entre 1748 y 1753 se exportaron 150.00 cueros. Según Félix de Azara, el stock de vacunos en los territorios que forman la cuenca del Plata, ascendía a mediados del siglo XVIII a 48 millones de cabezas. (Nota de Historia ……  el rodeo o stock nacional en 2013 es de poco más de 40 millones de vacunos)

               El desorden de la matanza causaba grandes daños a los estancieros con hacienda marcada, y hacia el año 1780, aquellos 48 millones de cabezas quedan reducidos.  La exportación de cueros alcanza cifras increíbles, que dan la pauta de la enorme mortandad de ganado: 1.400.00 cueros en 1783; en los años sucesivos no bajó de 700 mil, para llegar en 1792 a 825.000.

(Adviértase que ese modo de producción estaba en manos de terratenientes y propietarios que formaban la clase dominante en los prolegómenos de la Revolución, y que las relaciones de producción que se establecían, generaron las clases dominantes, y  los gauchos de las pampas. Asimismo en el seno de los sectores dominantes, se generaba la disputa entre los terratenientes,  saladeristas, y los comerciantes, en un marco de extendido contrabando.)

               El historiador Vicuña Mackenna señala que la industria saladeril fue introducida en Buenos Aires por seis ingleses que llegaron en 1785 para planear la caza de la ballena en las costas orientales de la Patagonia y que, al darles buen resultado, trajeron cien irlandeses para explotar la industria en gran escala.

               Lo saladeros tenían asegurados tres mercados importantes:  la Real Armada, Brasil y La Habana. Las exportaciones en ese rubro llegaron en el quinquenio 1792-1797 a 40.759 quintales (1.856.762 kilogramos) de los cuales 39.281 quintales fueron a cuba y 1.478 a España. No obstante había un marcado desequilibrio en la explotación de las haciendas. Alfredo Montoya en su libro ‘Historia de los saladeros argentinos’ estima que cada año se perdía la carne de 350.000 vacunos: 10.000 se destinaban al faenamiento para saladeros; 600.000 cabezas para la extracción del cuero y 150.000 para consumo de las poblaciones de Buenos aires, Montevideo y ciudades del Litoral.

De las Memorias de la Sociedad Rural Argentina

“En 1809 Mariano Moreno publica la “Representación de los hacendados”. Y Cisneros declara la libertad de comercio con los ingleses aún contrariando las instrucciones que tenía del Cabildo. Más de un millón y medio de cueros salieron de los almacenes del país; carne salada, sebo, grasas y hasta lanas ovinas tomaron los caminos de ultramar.

El puerto de Buenos aires estaba, en 1815, prácticamente monopolizado por los cueros que, en su mayor parte y a razón de 20.000 unidades por cada navío, se exportaban a Inglaterra. Los distintos estímulos creados por el gobierno  permiten la incorporación de capitales, en su mayor parte nacionales, con los que se fundan nuevos saladeros. Entre ellos surge el de Juan Manuel de Rosas/ Luis Dorrego y Terrero, que se instala en Quilmes en el año 1815, el cual, con una inversión de 20.466 pesos, les da una ganancia de 14.408 pesos.

Juan Manuel de Rosas en sociedad con Luis Dorrego y Terrero, adquirió en abril de 1817, dos estancias en jurisdicción de guardia del Monte, con una extensión de tres leguas de frente por tres de fondo, por un valor de 16.000 pesos –pagaderos en cuatro cuotas de 4.000 pesos cada una- incluyendo en el precio 3.600 vacunos, 200 mulas, 150 caballos redomones y 100 potros y yeguas.

Dice Rosas en carta al gobierno que “desde que tomé posesión de la estancia llamada de los Cerrillos y di principio a su administración, toqué prácticamente el desengaño que me hizo ver mayores los peligros de ésta por la multitud de hombres vagos y mal ocupados que esconde la campaña del Monte, más que por la proximidad de los indios. (…) la campaña abunda por todas partes de ociosos y mal entretenidos, pero como la de Monte ninguna.”

En abril de 1818 el director Supremo  sanciona un Decreto entregando el abastecimiento de carne a los hacendados.

Rosas escribe: ‘ entre los males y abusos de la campaña, la turba de ociosos, vagos  delincuentes que consumían tantas reses como las que exigía el abasto; hay hacendados que son abastecedores y estos son enemigos de los que no son abastecedores.  Estos quieren libertad para vender; aquellos no quieren que la tengan. No sea, señor, que huyendo del monopolio vuelva el hacendado a ser víctima de él.”

En 1818 se exportaron –a Francia e Inglaterra- 784.363 cueros al pelo, 232.143 cueros de caballo, 41.832 cueros salados, 257.366 aspas, 50.955 arrobas de sebo, 44.901 arrobas de lana de ovinos, 4.988 docenas de cueros de carneros, 11.287 fanegas de trigo, 828 de cebada y 267 del  maíz.

En el periodo 1822-1825 funcionaban 20 saladeros, lo que determinó un gan aumento en la matanza de animales y en el comercio de carnes saladas. En el año 1823 se sacrificaron con ese destino, 58.627 novillos y 5,888 vacas; al año siguiente, 86.570 novillos y 3.397 vacas. Las exportaciones pasaron de 87.663 quintales en 1822 a 130.361 en 1825. En 1821 Rosas adquiere una estancia con 3.600 vacunos, 200 mulas, 250 caballos, en una suma total de 16.000 pesos. La guerra con Brasil 1826/28  interrumpe parcialmente el comercio aunque no la matanza porque se debía faenar para los ejércitos. Una sequía en 1830/32 provoca la muerte de cientos de miles de cabezas de ganado bovino. Pero aumenta la producción de lanas con la introducción de ganado ovino que se venía produciendo. Entre 1836 y 38 se trajeron de Europa cerca de cuatro mil carneros y ovejas de raza Merino, expandiéndose su crianza en forma excepcional.  A pesar  del bloqueo francés de 1838-39 el comercio no se detuvo y grandes partidas de mercaderías tomaron el rumbo de Brasil y de Cuba. Una innovación tecnológica, calderas de vapor, permitió un avance en la extracción de grasas  que hasta entonces se tiraban o se utilizaban como combustibles en los hornos de ladrillo.

Buenos Aires tenías prácticamente el monopolio saladeril. En 1843 la frontera de Brasil fue invadida por millares de cabezas de ganado acarreados por Rivera desde la Banda Oriental y de inmediato se crearon en Río Grande unos veinte saladeros que no solo  privaban a Buenos Aires de su principal cliente sino que competía con mercados de ultramar. El siguiente bloqueo de Francia e Inglaterra en 1845/48 afectó el comercio rioplatense y la industria de la carne salada. Pero no obstante, con embarcaciones de cabotaje rápidas y de pequeño calado, cargadas de mercadería cargando de noche, se eludía el cerco de las flotas enemigas, trasbordando en alta mar sus productos as buques de mayor calado que allí aguardaban. Al finalizar el bloqueo la exportación registró un volumen excepcional:  1.101.039 cueros vacunos, 209.435 quintales de tasajo y 10.000 toneladas de sebo.

(Adviértase que durante todo el período señalado, Rosas  había sostenido su campaña contra el Indio y el sostenimiento de la guerra civil en el Noroeste, mientras la economía de las provincias del Noroeste eran castigadas por la caída en la  actividad ganadera y la virtual paralización del comercio, particularmente en La Rioja  donde la ganadería vacuna, caballar o mular se fue reduciendo drásticamente.)

 Buenos Aires, a pesar de la guerra civil mantenía el monopolio del puerto y la Aduana, y crecía constantemente hacia los “suburbios” de Flores, Barracas, Avellaneda donde se constituían verdaderos centros fabriles; cada establecimiento ocupaba trescientos operarios lo que da una idea de la importancia económica  y social.  Ese modo de producción se extendía a Entre Ríos,   Santa Fe y Corrientes, pero las dificultades comerciales comenzaron a perjudicar a estas provincias donde se produciría la reacción de Urquiza contra Rosas.

Pero la leva de hombres para los ejércitos provocó una caída en la producción de tasajo y en las exportaciones entre 1852 recuperándose recién a partir de 1861. La matanza de animales disminuyó de 551.000 en 1858 a 310.000 en 1861 el año de Pavón. Las matanzas en los saladeros más importantes de entonces fueron, para el período 1857/61: Buenos Aires, 1.985.800 animales; Entre Ríos, 903.800; Uruguay, 1.481.400 y Río Grande (Brasil) 1.552.000. La competencia comercial estuvo en la base de la ruptura entre Rosas y Urquiza.

A partir de la hegemonía de Mitre en el poder la economía de Buenos Aires retoma un gran crecimiento a partir de la adquisición de razas de pedigree que mejoran la hacienda vacuna, ovina y caballar. La epidemia de fiebre amarilla obliga al cierre de establecimientos  no obstante lo cual, continúan trabajando los saladeros a la orilla del Riachuelo.

Buenos Aires y sus Ejércitos a partir de 1870/71 inicia su expansión hacia la frontera del Indio en una continuación de la guerra civil que conquistaría finalmente en 1879.

(Léase La guerra civil y la lucha contra el Indio)

 (Fuente: Los datos aquí consignados, corresponden a las  Memorias de la Sociedad Rural Argentina;  como puede notarse, las cifras son oficiales, registradas, a lo que habría que agregar las del contrabando)

 

Nacionalismo y Liberalismo económicos

José Carlos Chiaramonte; Nacionalismo y Liberalismo económicos en Argentina; Hyspamérica)

 

El más sensible de los males, “… y que tocamos mas de cerca es el que van a sufrir muchas de nuestras Provincias Interiores que con la entrada de Efectos Ingleses en estos Puertos van a experimentar una ruina inevitable y a encenderse acaso entre ellas el  fuego de la división y rivalidad”. (Ricardo Levene – Investigaciones acerca de la historia económica del Virreinato del Plata, El Ateneo, 1952)

“Esta política librecambista, plena o moderada, practicada por los sucesivos gobiernos con sede en Buenos Aires, afectó gravemente al comercio y a muchas de las producciones del Interior y también del mismo Litoral.”

“Tanto en los escritos de Ferré como en los de Manuel  Leiva –diputado por Corrientes (sostienen) que las rentas de la Aduana de Buenos Aires deben ser usufructuadas por todas las provincias, puesto que se obtienen de productos extranjeros que son consumidos por todas ellas, y que debe restringirse –según Ferré, prohibirse – la entrada de productos extranjeros similares a los que ya se produzcan en el país, dado que la competencia destruye los capitales locales y engendra la miseria de la población, al privarla de sus medios tradicionales de subsistencia. …

               Buenos Aires ha sido siempre, tanto bajo los gobiernos unitarios como ahora bajo un gobierno pretendidamente federal, someter y sojuzgar a las provincias interiores; que Rosas sigue un plan en tal sentido, oponiéndose a constituir el país para evitar el control del Interior sobre las rentas nacionales, manteniendo el libre comercio para arruinar a las provincias y, al reducirlas a la pobreza, hacerlas depender de su ayuda y protección;  que Rosas se declara federal por conveniencia, para engañar a las provincias y esperar el momento propicio de tenerlas dominados y entonces dominar al país bajo el dominio de Buenos Aires. Un corto número de hombres de fortuna (decía Ferre) se privarán de vinos finos y otros placeres, las clases menos acomodadas no usarán ponchos o lazos ingleses, pero, en cambio, será menos desgraciada la condición de pueblos enteros de argentinos y no los amenazará una espantosa miseria y sus consecuencias, a las que hoy están condenados. Y aclara que sólo se propone proteger los productos que ya se fabrican y no los que el país, sin producirlos aún, podría fabricar en el futuro.”

               En la famosa carta interceptada por Quiroga y enviada por éste a Rosas, Manuel Leiva decía que:

“los provincianos debemos trabajar en sentido contrario a ellos, para que nuestro tesoro nos perteneciera y para oponer trabas a ese comercio  que insume nuestros caudales, ha muerto nuestra industria y nos ha reducido a una miseria espantosa. Nada importan mi amigo, la paz y tranquilidad, si la industria territorial, que es el manantial fecundo de la riqueza, ha de quedar sin protección, el tesoro de la nación siguiendo el problema de si nos pertenece a todos o sólo a los señores porteños, como hasta aquí, y nuestros puertos desiertos.”

               En parecido forma se expresaba el diputado por Córdoba Juan Bautista Marín, en una carta enviada al gobernador de Catamarca Tadeo Acuña y en otra a Paulino Orihulea,  de La Rioja;  “…ya estamos desengañados, pariente, que Buenos Aires no nos da otro destino más honroso que de ganaderos o pastores, y que sólo los extranjeros son nuestros amos para sostenerse de la sangre de las provincianos”.

La ley de Aduana de Rosas

               “Como ya observó Juan Alvarez (leer citas del libro de Juan Alvarez) Rosas  comprendió que no era posible limitar a los estancieros la protección oficial. En la difícil coyuntura política que atravesaba, el sector dirigente de Buenos Aires debió recurrir al compromiso con fuerzas del Interior y con sectores populares de la propia Buenos Aires. El gobierno de Rosas, librecambista por naturaleza, debió apelar momentáneamente al proteccionismo;  pero, con el correr de los años, los aranceles del  35 perdieron su eficacia al compás de la sostenida inflación y no se adoptaron otras medidas que complementasen a la Ley de Aduana o que tendiesen a corregir su paulatina ineficacia. Como lo señalan las observaciones de  WoodbineParish, cónsul y luego encargado de negocios inglés en Buenos Aires, el predominio británico en el comercio del Río de la Plata siguió imperturbable. Las mercancías británicas –escribe Parish en 1852 en un conocido párrafo – se han impuesto en las clases populares de Sudamérica:

‘(el gaucho) se viste en todas partes con ella. Tómense todas las piezas de su ropa, examínese todo lo que lo rodea y exceptuando lo que es cuero, ¿qué cosa habrá que no sea inglés? Si su mujer tiene una pollera, hay diez posibilidades contra una de que será manufactura de Manchester. La caldera u olla en que cocina su comida, la taza de loza ordinaria en que la come, su cuchillo, sus espuelas, el freno, el poncho que lo cubre, todos son efectos llevados de Inglaterra…’

Exportaciones británicas al Río de La Plata

Años     Valores en Libras esterlinas

 

1835      658.525       

1836      697.334

1837      696.104

1838      680.345

1839      710.524

1840      614.047

1841      989.362

1842      969.791

1843      700.416

1844      784.564

1845      592.279

1846      187.481

1847      490.504

1848      605.953

1849      1.399.575

1850      909.280

 

Exportaciones argentinas de lanas

 

Años      Toneladas

1829         333,7

1832         424,8

1837      1.811,8

1840      1.609,6

1850      7.681,0

1855    12.454,6

1857    17.025,7

1861    27.401,4

1864    41.121,4

1867    63.503,5

1872    92.426,1

1881  107.756,9

 

Exportaciones ganaderas

Año                                   1865       1882

Cueros vacunos                2.034       1.945

Cueros ovinos                   8.088     22.353

Cueros equinos            185.600     213.900

Existencia de ovejas

Año 1857              14.228.685

Año 1886            108.550.091

El 93% pertenecía a la provincia de Bs.As.

 

“Nosotros somos y seremos por mucho tiempo, si no  ponemos remedio  al mal, la granja de las grandes naciones  manufactureras”

“Todo país debe aspirar a dar desarrollo a su industria nacional; ella es la base de su riqueza, de su poder, de su prosperidad…”  Carlos Pellegrini.

… “Es  imposible tener independencia cuando un pueblo no se basta a sí mismo, cuando no tiene para consumir todo aquello que necesita … yo sé bien cuáles son los remedios; son precisamente  el tener capital para pagarnos nosotros mismos nuestros productos elaborándolos y adaptándolos al consumo, sólo así tendrá el país independencia y crédito y se salvará por su propio esfuerzo.” (Vicente Fidel López)

 

Capítulo III

Caudillos, economía rural y relaciones de producción

               A lo largo del capítulo I y II intentamos mostrar las diferencias del desarrollo económico argentino a partir de la Revolución de Mayo, en sus modos de producción entre Buenos y el  Litoral, en relación a la provincia de La Rioja.

 

                También se puede advertir diferencias existentes entre provincias como Catamarca, tan cercana a nuestra provincia, debido a su relativa  integración con Tucumán y Salta, en relación al comercio con Bolivia y el puerto de Antofagasta.

               También señalamos las diferencias con Mendoza y San Juan con sus economías más integradas a Chile.

               El sacrificio de La Rioja en hombres y recursos como resultado de la guerra civil, fue devastador.  En esta tragedia existe también una explicación a la increíble adhesión del pueblo;  arrieros, labriegos, pequeños  ganaderos criadores, trabajadores rurales, mineros, baqueanos, además de aquellos soldados de las Comandancias de Campaña.

               Seguimos en este segmento al  libro de Oscar Muiño (Capítulo 10, pag. 175) quien se basa en distintos autores  como Martín de Moussy, Dardo de la Vega Díaz, Ariel de la FuenteArmando Bazán, Bravo Tedín y cartas de los protagonistas que revelan  la situación económica existente y sobre todo, las relaciones de producción entre los caudillos y los hombres que los seguían y luchaban bajo su dirección.

               Moussy: En 1860 se cuentan cuarenta mil habitantes en La Rioja, de los cuales doce mil en Famatina, once mil en los Llanos, seis mil en Arauco, cinco mil en la Capital, tres mil en Vinchina, dos mil en Guandacol.

               Departamentos como Arauco se especializaban en agricultura que dependía de la irrigación; producían principalmente vino,  trigo y olivar,  y cultivaban campos de alfalfa que eran alquilados a los ganaderos que los usaban para engordar los animales que exportaban a Chile. Los departamentos Costa Alta y Costa Baja, en los Llanos, se especializaban en la cría de ganado.  “buenos trabajadores para el agro y la ganadería, pero poca capacitación obrera para talleres e industrias; el agricultor riojano es reacio a la innovación pero ‘hábil como prueba la excelencia de sus cosechas;  elogia la calidad de sus vinos ‘muy superiores a los extranjeros’ que se envían a Catamarca, Córdoba, Tucumán y el litoral, frutos secos, harinas y naranjas al consumo cordobés. Y agrega Moussy:  “ninguna región de la Confederación Argentina ofrece más bello trigo ni mejor vino; los olivares producen excelentes frutos y los frutales crecen admirablemente.”  Imaginamos lo que implicabala mano de obra en el transporte de las mercaderías en carretas que debían ser acompañadas y custodiadas por hombres a caballo para atravesar las largas travesías en ese tiempo.

               Dice Muiño: ¿Cómo ve el estudioso francés a esos riojanos? “Dóciles, inteligentes, muy valientes, trabajadores de a ratos, amantes de los viajes y las aventuras. Poco numerosos, han incesantemente sido reclutados en los ejércitos de Facundo Quiroga y Peñaloza”. Los divide entre los agricultores de los valles andinos, sedentarios y vinculados al terruño y llanistas, “pastores ignorantes de todo lo que pase fuera de su región, dispuestos a seguir al jefe que, por su valor y habilidad conquiste su confianza, al que guardan devoción hasta la muerte.”

               En su trabajo considera los llanos riojanos la mejor zona para la cría de ganado gracias a los manantiales y los valles y destaca Vinchina y Guandacol como aptos para la invernada, la posibilidad del engorde para los vacunos que ganan peso antes de cruzar al mercado  chileno. Junto con el ganado se exportan quesos y naranjas. Pero la exportación más valiosa sigue siendo el mineral del  Famatina. De Famatina a Copiapó tardan entre seis a ocho días. “Los riojanos son excelentes arrieros, para ellos los viajes más largos y difíciles no son más que un juego.”

               Los ganaderos de Los Llanos tienen menos de cuarenta mil cabezas. (Hay otras cifras sobre esta estimación).  Las escrituras públicas sobre las propiedades siguen siendo entonces confusas, y la falta de títulos no garantiza que la tierra no tenga dueño. De la Fuente calcula que al menos el 40 por ciento de las familias carece de propiedades en los Llanos. 

               Para estas familias carecientes “la falta de trabajo estable  o continuo de la producción agrícola los exponía periódicamente al hambre, y el robo de ganados era una de las formas” de enfrentar la  escasez (De la Fuente).

               Peñaloza goza de derecho a terrenos y agua comunes en Guaja, junto con diez comuneros. También comparte pasturas y derecho al agua en La Hediondita. La tierra indivisa –procediera de comunidades rurales, de los pueblos o de mercedes reales – establecían un régimen de propiedad  limitada, donde el título no era perfecto sino de “acción y derecho a los

terrenos comunes y el agua” aunque el ganado fuera de propiedad privada individual.

               “Mercedes y estancias vinculan a los comuneros a través de una densa red de parentescos, una red invisible y casi infinita de relaciones entre comuneros en Los Llanos, cuya influencia en las prácticas sociales es difícil de calcular”.

               Los criadores viven muchas veces en ranchos de adobe que no se diferencian de los ranchos de los peones sin tierra ni de los trabajadores ocasionales.

              

               La Sierra de los Llanos es “la isla sagrada, la fortaleza que diseña la Costa Alta y la Costa Baja. Aquí el género de vida dominante es la cría de ganado; tierra de pastores y de jinetes para quienes el mundo termina en las montañas de Córdoba, San Luis, San Juan y Catamarca, que forman el cinturón de la gran cuenca. Sus habitantes poseen la psicología propia del patrón de la llanura árida: movedizos e inconstantes, con sed de aventuras y novedades, mansos y afectivos con quienes saben ganar su confianza, pero rebeldes y recelosos frente a la autoridad formal del hombre de la ciudad. Es una sociedad que tiene sus ideales y sus normas de convivencia. La ley está encarnada para ellos no en las resoluciones del gobierno sino en el caudillo que aman y a quien tienen cerca, valiente  hábil, capaz de acompañarlos y de jugarse por ellos en cualquier patriada” (Bazán)

La Rioja por muchos años atrás no ha tenido una sola escuela. La de San Luis nunca tuvo más de una. 

 

Hombres y Caudillos

 

Siguen a Peñaloza, secundados por los llaneros Sebastián Elizondo, Lucas Llanos y Berna Carrizo, además de Carlos Angel en Famatina y Severo Chumbita en Arauco;  Felipe Varela en Catamarca, Fructuoso Ontiveros, Agustín Lucero y Puebla en San Luis;Juan Ascensión y Minuet en Córdoba; Guayama en San Juan “ellos no eran gauchos indigentes como sus subordinados; en su mayoría tratábase de estancieros que amparaban la miseria y las desventuras de sus adictos en una actitud de humana solidaridad; o mineros y hombres de empresa como Carlos Angel” (Bazán).  “Severo Chumbita, caudillo de Aimogasta, rico estanciero. Francisco Alvarez, amigo de Peñaloza era dueño de fincas y también poseía con Carlos Angel en Cerro Negro una compañía de amalgamas donde se trabajaba con un nuevo sistema. Carlos Angel  era propietario de yacimientos en el rincón de la Mejicana y explotaba una productiva mina de plata en San Pedro de la Caldera” (Bravo Tedín)

  Las formas de lucha de las montoneras de Peñaloza y su Estado Mayor, era una guerra de guerrillas.

 Las partidas no enfrentan a las tropas regulares. Igual que han hecho contra los ejércitos rosistas un cuarto de siglo antes, Peñaloza y sus capitanes golpean, arrean ganado y caballadas y huyen sin presentar combate franco. Se entiende: las fuerzas regulares están mejor equipadas, son más numerosas y disciplinadas. A cambio, hay un extraordinario aparato de inteligencia: los bomberos –vigías muchas veces disfrazados que siguen al enemigo-, las mujeres y hasta los chicos que informan sobre los perseguidores, al tiempo que desinforman o callan ante las preguntas de las tropas nacionales. Antes de entrar en combate, las montoneras deciden puntos de encuentro para después de la batalla, lugares de reunión prefijados por si se produce una dispersión. (perfectos conocedores de la geografía de los Llanos se reúnen en aguadas o represas).

               Los paisanos se juegan la vida, pero en esas economías premodernas la incorporación a la montenera es una forma de paliar la pobreza; a veces hasta una posibilidad cierta de abandonar la marginalidad. De tal forma su ingreso, según vayan las cosas, puede ser muy superior al de un soldado conchabado en las milicias o el ejército de línea, que solo puede aspirar a su sueldo.

               “Los paisanos y los trabajadores sin tierra de los Llanos dependen de una agricultura precaria de baja productividad, así como de un mercado laboral pequeño. Con frecuencia recurrían al robo de ganado para sobrevivir.  El alimento no solía ser carne, salvo ‘en épocas e hambruna cuando se veían obligados a robar ganado’”  ………..  Cuando el gaucho entra en la montonera, ‘es tarea del jefe vestirlo y alimentarlo. Durante la guerra la única forma de alimentar a grandes grupos de hombres movilizados era matar el ganado hallado en los lugares donde acampaban las tropas. Así, las movilizaciones daban a los gauchos la posibilidad de comer carne casi a diario” (De la Vega Díaz)

               Además de comida, ropa  calzado: “los gauchos sabían que las movilizaciones generaban numerosas oportunidades de obtener ropa y otros tipos de bienes. El saqueo era una de ellas. La mayoría de las veces, el saqueo estaba sometido a la organización jerárquica de las montoneras, es decir, solía realizarse con el consentimiento de los líderes. Otra posibilidad era apropiarse de las pertenencias personales o la ropa de los compañeros o enemigos que morían en la lucha. Cuando alguien recibía una orden para ejecutar a un prisionero, por lo general degollándolo, se suponía que el ejecutor tenía el derecho de apropiarse del caballo, la silla  la ropa de la víctima (De la Fuente). “en el limitado mercado de trabajo de las economías regionales del interior –concluye de la Vega- las montoneras ofrecían a los gauchos una buena oportunidad de trabajar y complementar sus ingresos”.

               “La decadencia irreversible de la economía provinciana del interior, completamente arruinadas sus industrias domesticas por la competencia extranjera, y carentes de otras actividades productivas y sin mayores posibilidades de emigración hacia el Litoral, creaba y recreaba continuamente las montoneras. Pelear era la única ocupación que les quedaba y eso hacían” (Milcíades Peña).

                Hay un amplio campo de investigación y estudio sobre la actitud del coraje y la lealtad de los riojanos, llanistos o del Oeste y aún de aquellos que eran optados por las fuerzas de ocupación de Buenos Aires, que resistieron también después de la muerte del Chacho y que se rebelaron contra las fuerzas nacionales en La Rioja al mando de Vera y del asesino del Chacho, cuando la resistencia de Salazar y de Varela.

               Los gauchos de Catamarca o de otras provincias no se plegaron en la misma medida, como tampoco las masas rurales del interior,  lo que explica en alguna medida la derrota de la resistencia federal que encabezaron los caudillos de La Rioja.

               Los gauchos bonaerenses  fueron integrados a los saladeros de la provincia desde muy temprano y se generaron en esos establecimientos, pre-formas del trabajador asalariado, como se demuestra en el acompañamiento al prolongado gobierno de Rosas. Durante la guerra después del motín de Arequito, entre Buenos Aires y las fuerzas federales de Ramirez y López, la leva de hombres dejaba sin trabajadores a los saladeros.

               La exportación de cueros y tasajo, sebos y demás generaba un enorme poder económico en Buenos Aires y el Litoral de Santa Fe y Entre Ríos,  mientras la economía cerrada de La Rioja languidecía y sus hombres morían en la batalla.

               El modo de producción dominante en Buenos Aires y el Litoral estaba en la base de la alianza o el acuerdo entre Mitre y Urquiza que el Chacho ignoraba y que Felipe Varela en su proclama permite suponer que también creía.  Aunque Bosch  la historiadora urquicista dijera que “ningún documento prueba hasta ahora que tal vínculo  (entre el Chacho y Urquiza) existiera”. Relación que la historia demuestra que sí la hubo.

               “Para qué ha dado Urquiza tres batallas? Caseros para ganar la presidencia, Cepeda para ganar una fortuna, Pavón para asegurarla. Acaba su vida como la empezó, por ser satélite de Buenos Aires”. (J.B. Alberdi)

               El bárbaro Sarmiento, que habría de experimentar después de Pavón, sus diferencias con Mitre y luego con Urquiza, diría que el Acuerdo de San Nicolás no fue sino el de los terratenientes, y partidarios de un modelo que más tarde, enfrentaría en su presidencia. El modelo económico centralista, agroganadero, portuario y comercial con Gran Bretaña ya estaba estructurado.

 

Burguesía y ruralidad

               Mientras Argentina y particularmente nuestra provincia se batía en una guerra civil que diezmaba la población y agotaba los escasos recursos económicos, en la Ciudad de La Rioja y Chilecito comenzaba a formarse la burguesía; a diferencia de los departamentos rurales de la provincia (los Llanos, Famatina, Vinchina, Arauco, Guandacol y los Sauces), que entonces superaban ampliamente al número de habitantes de Chilecito y La Rioja.

               Buenos Aires, núcleo del desarrollo de la burguesía porteña cuya economía se analiza aquí, crecía en base a la industria saladeril y ganadera, y el comercio  con Inglaterra  la mayor potencia comercial/industrial y militar europea. Mientras la economía rural de La Rioja languidecía al tiempo de la guerra.

               Corría el año 1848 y mientras las fuerzas rosistas al mando de Oribe reprimían en todo el Noroeste argentino a caudillos locales, en Londres, aparecía el MANIFIESTO firmado por Carlos Marx y Federico Engels. Tomamos a continuación, extractos de dicho Manifiesto, donde se realiza una interpretación de la historia que, no compartida o no por nuestros historiadores clásicos, explica el nacimiento de la burguesía que se consolidaba en Buenos Aires al impulso británico, y que después de la guerra civil, aparece triunfante y dominante.

               A continuación, una síntesis de dicha interpretación histórica.

 

 

LA BURGUESIA

Por burguesía se comprende a la clase de los capitalistas modernos, propietarios de los medios de producción social, que emplean el trabajo asalariado. Por proletarios se comprende a la clase de los trabajadores asalariados modernos, que, privados de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir. (Nota de F. Engels a la edición inglesa de 1888 del Manifiesto.)

 

(Del Manifiesto de Karl Marx y Federich Engels . Escrito en el año 1848.

 

“ Merced al rápido perfeccionamiento de los instrumentos de producción y al constante progreso de los medios de comunicación, la burguesía arrastra a la corriente de la civilización a todas las naciones, hasta las más bárbaras. Los bajos precios de sus mercancías constituyen la artillería pesada que  derrumba todas las murallas de china  hace capitular a los bárbaros más fanáticamente hostiles a los extranjeros. Obliga a todas las naciones, si no quieren sucumbir, a adoptar el modo burgués de producción, las constriñe a introducir la llamada civilización es decir, a hacerse burgueses.

               La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado urbes inmensas; ha aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la del campo, substraendo gran parte de la población al idiotismo de la vida rural. Del mismo modo que ha subordinado el campo a la ciudad, ha subordinado los países bárbaros o semi bárbaros a los países civilizados, los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente al Occidente.

               La burguesía suprime cada vez más el fraccionamiento de los medios de producción, de la propiedad y de la población, ha aglomerado la población, centralizado los medios de producción y concentrado la propiedad en manos de unos pocos. La consecuencia obligada de ello ha sido la centralización política. Las provincias independientes, ligadas entre si casi únicamente por lazos federales, con intereses, leyes, gobiernos y tarifas aduaneras diferentes, han sido consolidadas en una sola nación, bajo un solo gobierno, una sola ley, un solo interés nacional de clase y una sola línea aduanera.”

                Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse  en todas partes, crear vínculos en todas partes.

               Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Las antiguas industria nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya industrias que ya no emplean materias primas indígenas, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. E lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones.

                La burguesía, con su dominio de clase, que cuenta apenas con un siglo de existencia, ha creado las fuerzas productivas más abundantes y más grandiosas que todas las generaciones pasadas juntas. El sometimiento de las fuerzas de la naturaleza, el empleo de las máquinas, la aplicación de la química a la industria y a la agricultura, la navegación de vapor, el ferrocarril, el telégrafo eléctrico, la adaptación para el cultivo de continentes enteros, la apertura de los ríos a la navegación, poblaciones enteras surgiendo por encanto, como si salieran de la tierra. ¿Cuál de los siglos pasados pudo sospechar siquiera que semejantes fuerzas productivas dormitasen en el seno del  trabajo social?

               Hemos visto, pues, que los medios de producción y de cambio, sobre cuya base se ha formado la burguesía, fueron creados en la sociedad feudal. Al alcanzar un cierto grado de desarrollo estos medios de producción y de cambio, las condiciones en que la sociedad feudal producía y cambiaba, toda la organización feudal de la agricultura y de la industria manufacturera, en una palabra, las relaciones feudales de propiedad, cesaron de corresponder a  las fuerzas  productivas  ya desarrolladas.

En su lugar se estableció la libre concurrencia, con una constitución social y política adecuada a ella y con la dominación económica y política de la clase burguesa.”

 

             El legislador socialista Enrique del Valle Iberlucea (1877-1921) sostenía que la Revolución de Mayo había tenido un sustrato económico, que nuestras guerras civiles entre unitarios y federales, entre la campaña  la ciudad, entre la Confederación y la provincia de Buenos Aires, fueron el resultado más que de tendencias o principios políticos, de la extensión y naturaleza del suelo, de la distancia entre los centros de población, de la realidad económica  nacional, de la técnica industrial, de la apropiación de las tierras libres, del monopolio aduanero del puerto de la metrópoli y de la percepción de los derechos de importación y exportación por Buenos Aires, con perjuicio de los intereses económicos generales.”

La Constitución,  el Código Civil y la propiedad de la tierra

               La posesión de la tierra es uno de los factores de la producción  que junto con  el comercio y la industria  son las formas a través de las cuales se produjo  la acumulación primitiva y el crecimiento posterior del  Capital. La posesión de la tierra ha sido y sigue siendo hoy –entre otros factores  de producción  -  la base de la acumulación del capital.

 

               La primera cuestión que se plantea Historia de La Rioja es la siguiente:

                ¿Correspondía a partir de la Revolución de Mayo que iniciaba  el proceso de la Independencia de España, cambiar el modo feudal colonial de posesión de la tierra?

               ¿Correspondía cambiar la posesión de las mercedes reales y los Mayorazgos que concedía la corona a los Encomenderos y Comandantes de campaña,  bajo nuevas formas de propiedad?

               ¿Existía dentro de los revolucionarios de Mayo distintas concepciones sobre la propiedad? Cuáles eran esas concepciones?

               La historia revela las posiciones distintas entre Moreno, Belgrano, Castelli, Monteagudo, con otros  revolucionarios de Mayo. Y conocemos la abrogación de títulos de nobleza y mayorazgos del Asamblea del año XIII. Y las ideas de Castelli y otros para incorporar al aborigen a la propiedad de la tierra. Más tarde sería Dorrego quien proponía incorporar al indígena a la producción agropecuaria en la provincia de Buenos Aires. Las propiedades territoriales de la Iglesia no se tocaron salvo algunas limitaciones de derechos.

               La proyección de las ideas en pugna dentro de  la Revolución Francesa que enfrentaron a jacobinos, girondinos y otros contra la posesión territorial de la nobleza y la Iglesia, finalizaron como sabemos con el traspaso de la propiedad feudal  y de la Iglesia a las nuevas formas de propiedad privada de la burguesía naciente.

               El Código Civil de Napoleón de 1804 estuvo en la consideración de los autores de nuestro Código Civil como veremos.

                ¿Cómo se procesó en La Rioja el paso de la propiedad colonial de los Encomenderos y Comandantes de Campaña (el “brazo armado” del colonialismo español en las zonas rurales) hasta la sanción del Código Civil en 1871 como resultado de las ideas centrales de la constitución de 1853 y la reforma de 1860?

               ¿Entre quiénes  se distribuyó la propiedad de los Jesuitas en La Rioja al ser éstos expulsados?

               Se trata de un estudio fundamental que nos debemos y que está en el origen de los propietarios que tenían el privilegio de ser elegidos funcionarios,  diputados  miembros de la Legislatura de la Provincia y electores  del “Gobernador propietario”.

                A continuación brindaremos una síntesis de un estudio (1) que analiza la propiedad de la tierra y el Código Civil, antecedentes, los derechos reales, el contexto histórico y la inserción del Código Civil en la política de tierras. El estudio desarrolla el proceso acaecido en la provincia de Buenos Aires donde se dio el modelo de desarrollo agroganadero  terrateniente a partir de la constitución del Virreynato del  Río de la Plata.

                “Examinemos en primer término a los terratenientes bonaerenses: con abundantes capitales, cuentan además con el poder político necesario para influir en los planes de gobierno y en consecuencia favorecer sus propios intereses. Basta recordar su permanente apoyo a toda campaña destinada a incorporar nuevas tierras sobre la frontera, las que finalmente pasaban a sus manos;  o la ventajosa operación que les significó la expedición al desierto, que en parte financiaron para recibir al cabo una ganancia multiplicada en enormes extensiones territoriales. Inversores afortunados, no debieron arriesgar grandes capitales para acrecentar sus propiedades; tampoco para hacerlas producir ya que las cantidades destinadas a los alambramientos, aprovisionamiento de agua, etc., aunque altas en términos absolutos, resultan pequeñas comparadas con los márgenes de beneficios.”

 

Antecedentes de la codificación

               “La Constitución de 1853 fue el marco de referencia del  ordenamiento  jurídico nacional considerado en su integridad. El contenido ideológico que la informa presupone como uno de sus basamentos esenciales la garantía de la propiedad privada y ese programa lleva ínsito el anhelo de conformar una sociedad civil basada en la plenitud y el respeto de esa propiedad.

               En esa orientación se comprende la labor legislativa como fundamento operador para la creación de un orden jurídico unificado para toda la república. A la aspiración de contar con un derecho privado común a todo el país con función aglutinante de sus diversos intereses y como garantía para el desarrollo de las actividades privadas en todo su ámbito.

               Se imponía así la opinión de Alberdi quien proponía en esta materia apartarse del precedente norteamericano, cuya Constitución relegaba a los Estados particulares el establecimiento de las regulaciones sustantivas de derecho privado.

               La reforma constitucional de 1860, consecuencia de la incorporación de la provincia de Buenos Aires a la Confederación, impuso una salvedad en la disposición constitucional mencionada, difiriendo la aplicación judicial de los códigos a los poderes judiciales locales, que las provincias debían organizar y mantener como premisa de su existencia autónoma.

               La Redacción del art. 100 de la constitución, estableció la competencia de la justicia federal para entender en los pleitos que se suscitasen “… entre una Provincia o sus vecinos contra un Estado o ciudadano extranjero”.

               El Congreso sancionó las leyes federales de organización de la justicia federal  y tribunales federales promulgadas en 1863 (después de Pavón).

               En 1865 el Poder Ejecutivo encomienda a  DalmacioVelez  Sarsfield la redacción del proyecto de Código Civil.

               Al darse a publicidad el Libro I del proyecto de Código civil, se suscita una discusión entre Alberdi y Vélez, zanjada a favor de la tesis racionalista (art. 67, inc. 11 de la Constitución), cuya doctrina inspirara precisamente Alberdi, partidario de apartarse del federalismo norteamericano.

               La elaboración científica del derecho ha encontrado de antigua data, una característica esencial del derecho de propiedad y de los demás derechos reales: la llamada ‘oponibilidad universal’ (erga  omnes). Esta connotación esencial del derecho, en exclusiva relación a la propiedad  territorial, puede ser expresada como la relación de señorío sobre la cosa de  modo de excluir cualquier pretensión de terceros hacia la misma.

               La existencia jurídica de la propiedad privada supone la factibilidad también jurídica de las necesarias acciones para preservar su incolumnidad frente a los terceros. Por otra parte, la propiedad constituye un derecho patrimonial, un valor en mayor o menor medida negociable, según  los términos y dentro de los límites de la estructura del medio social.

                La propiedad inmobiliaria en el Código Civil consagra un régimen que refleja la ideología dominante en la época a partir de la codificación napoleónica que se articularon favorablemente con los sectores dominantes de la economía bonaerense: propietarios territoriales y el comercio porteño, en especial el exportador.

               El Código impondría la desaparición de todas las formas de servidumbre que eran características  de la servidumbre de la gleba medieval.

                “Rompe el Código con las formas declinantes de la feudalidad recibidas de la colonización hispana.

               Liberarse de las trabas que ciertas estructuras del Antiguo Régimen oponía a ese desarrollo fue en su hora un objetivo revolucionario recibido  del código Napoleón y la misma doctrina es incorporada por Vélez, por coincidencia doctrinaria y también porque el desarrollo argentino requería que el arrendatario y el asalariado sustituyesen a cualquier forma de servidumbre basada en el vasallaje. Vélez no necesitó animarse de espíritu jacobino para orientarse en esa dirección, ya que la servidumbre feudal carecía desde mucho antes de vigencia legal en estas regiones;  y es bueno señalar que tampoco tuvo el nuevo derecho la virtualidad de colocar la explotación agropecuaria sobre fundamentos del todo renovados. Las condiciones de labor en la campaña en los tiempos de la empresa velezana merecerían un estudio especial; y como no es éste el lugar apropiado para intentarlo, séame permitido citar tan sólo una fuente literaria:  el Martín Fierro de Hernández, cuya segunda parte verá la luz recién en 1879 y que denuncia ásperamente las condiciones de trabajo existentes en los medios rurales bonaerenses. (2)

                Continúa el Estudio explicando los alcances del Código que determinan el contenido y extensión de los derechos del propietario en lo relativo a la disposición material de la cosa hasta la propia definición del dominio.  Y afirma:

 “El derecho romano tardío, codificado por Justiniano y recibido posteriormente en Europa, convertirá a la tradición en el modo único y obligado de constitución del derecho; lo que Justiniano concretó en la máxima: ‘traditionibus … non nudispactisdominioarerumtransferuntur’ (‘la tradición … no los simples pactos, transmite el dominio de la cosa’)

 

“Es también exacto que esta regulación, propia del pensamiento de la época y enraizada en la idea constitucional de la propiedad, excluye conceptualmente toda tentativa de planificación económica profunda en relación con la explotación de la tierra, especialmente con referencia a la actividad rural.”

 

Los Registros. El Catastro

               “Durante la Edad Media la investidura de raíz germánica predominó en gran parte del territorio francés adecuándose a las características de la economía patrimonial de los señoríos feudales;  la registración inmobiliaria se mantuvo en varias regiones .”

                Debemos estudiar el origen de los registros catastrales, probablemente desde la Revolución Inglesa en el siglo XVII y  de la Revolución Francesa .  En la “Campaña al Desierto” de Roca y quizás antes, detrás de la tropa venían los Agrimensores trazando poligonales y levantando los planos territoriales. La  Agrimensura  se desarrolló rápidamente con la geodesia (Gauss) y los teodolitos tuvieron un rápido desarrollo. El Agrimensor llegó a ser el que da fe sobre la propiedad, a diferencia del Escribano que solo  asienta en una escritura el plano que realiza el  Agrimensor.

               El avance en los Registros en la Provincia de Buenos Aires donde el Agrimensor establece los límites de las propiedades, previo estudio de  los “títulos” o “derechos” de los vecinos, fue estructurando la base de la expansión privada de las tierras bonaerenses.  Veamos.

                “La historia de la propiedad de la tierra hunde sus raíces originarias en la época colonial y pasa por la enfiteusis rivadaviana, adquiriendo un perfil muy definido a partir de la expedición al desierto encarada por Rosas en 1833.

La llamada ‘conquista del desierto’ se continúa luego durante el gobierno de Valentín Alsina en la provincia de Buenos Aires (derrota de Calfucurá en Pigué el 16 de febrero de 1858) y con la política de fortines desarrollada por Adolfo Alsina, durante la presidencia de Sarmiento (1862-1868) y especialmente durante la de Avellaneda (1868-1874), de características más bien defensivas y de consolidación de posiciones. Las expediciones de Julio A. Roca estuvieron animadas de un sentido más dinámico y ofensivo; sus ambiciones territoriales fueron mayores, lo que se vincula a la circunstancia de haberse ido consolidando entretanto las posiciones ganadas en la provincia de Buenos Aires. Significaron la culminación del proceso, ampliando la frontera hasta el río Negro (1879) y abriendo el acceso a la Patagonia (en 1881 se llega  a Nahuel Huapi) incorporando a la posibilidad de explotación agrícola y ganadera más de un millón de kilómetros cuadrados.

               La ocupación de tierras se fundó en la enajenación, incluso por donación, de las vastas extensiones ganadas al acervo explotable de la Nación, proceso que primeramente se completó en las zonas más aptas para las labores rurales de la región pampeana.  La ‘conquista’ culmina al inicio de la década del 80, coincidiendo cronológicamente con la apertura de la inmigración masiva y con la admisión de los registros inmobiliarios.

               El acceso a la propiedad territorial se caracterizó por estar fundado en la concesión, donación o venta de las tierras públicas. Entre los numerosos ejemplos de donaciones, cabe mencionar el decreto del 9 de junio de 1832 relativo a tierras de la zona de Azul; y esa política es continuada durante toda la época de Rosas, procediéndose a la venta o remate de fracciones aún no valorizadas o bien donándolas a militares como premio por su participación en las campañas.  El mismo Rosas recibió en donación la isla de Choele-Choel,  que luego permutó por una extensión de sesenta leguas en la provincia de Buenos Aires. La ley del 10 de mayo de 1836, afrontó la liquidación de la enfiteusis mediante la venta de mil quinientas leguas cuadradas. La fundación de pueblos estuvo siempre caracterizada por la circunstancia de que importantes fracciones quedaban finalmente en propiedad de los mismos fundadores.

               La política de enajenación de tierras públicas, básicamente las que se iban ganando al indio, fue continuada después de Caseros. Durante las campañas de Roca se sigue  la política enajenatoria, de la que puede dar cuenta, a título de ejemplo, la donación que benefició al propio Roca y que consistía en veinte leguas cuadradas. Las donaciones por servicios militares prestados a la provincia abarcaron en total una superficie inmensa. Puede estimarse en aproximadamente 2.700.000 hectáreas la superficie donada a miembros del Ejército, incluyendo en muchos casos a personal de tropa, que, careciendo de interés y medios para retenerla, la enajenó a su vez por precio ínfimo o simplemente la dejó abandonada. (3)

               Hacia 1880 el proceso de ocupación de la fértil región pampeana se encuentra consumado en su totalidad y consolidado por el transcurso del tiempo. El alambrado contribuye a proporcionarle firmeza, en tanto que el ferrocarril vincula físicamente la explotación agropecuaria con el negocio  exportador.

               Cuando Vélez proyectaba el Código (1865-1869) todavía no se habían efectuado las expediciones de Alsina ni de Roca. Pudo decir entonces que la inexistencia de títulos incontestables y el reducido valor de los inmuebles no justificaban la instalación del Registro inmobiliario.

               La explotación económica de los fundos fue pensada en términos de arrendamiento, de modo que no solamente no interesaba lo referente a la adquisición negocial de la tierra sino que además se observaba interés en desalentarla, como queriendo impedir que a favor de los precios, aun reducidos, cayera en manos diversas a las de los que entonces la detentaban. La importancia del arrendamiento como forma principal de explotación rural va creando las bases sociales para la aparición y multiplicación del asalariado rural, por una parte, mientras por la otra fortalece la concepción de la tierra como bien de renta para sus propietarios. (4)

               El sistema se articuló con los más variados efectos. Para el inmigrante, por ejemplo, la economía rural solamente se abría para que ingresase como arrendatario de los dueños de la tierra, para derivar con el tiempo en la calidad de asalariado. El efecto previsible era desalentador para la inmigración: la orientaba a los trabajos urbanos en un medio carente aún de industrialización-

Por décadas se continuó en los procesos de liquidación de la tierra pública y de concentración de la propiedad. Pero todo eso es la historia de lo que vino después.”

 (1)Fuente:  Polémica, Centro Editor de América Latina;  La redacción estuvo a cargo del departamento de Historia del Centro Editor; el texto de la parte general  ha sido preparado por Haydée  Gorostegui de Torres y la parte especial ha sido preparada y redactada por Arnoldo Siperman. Noviembre 1970.

(2)

“Lo miran al pobre gaucho

Como carne de cogote:

Lo tratan al estricote

Y si ansí las cosas andan

Porque quieren los que mandan

Aguantemos los azotes.

 

¡Pucha, si  usté  los oyera

Como yo en una ocasión

Tuita la conversación

Que con  otro tuvo el juez!

Le aseguro que esa vez

Se me achicó el corazón.

              

Hablaban de hacerse ricos

Con campos en la frontera;

De sacarla más ajuera

Donde había campos baldidos

Y llevar de los partidos

Gente que la defendiera.

 

Hace mucho que sufrimos

La suerte reculativa:

Trabaja el gaucho y no arriba,

Pues a lo mejor del caso

Lo levantan de un sogaso

Sin dejarle ni saliva.

 

De los males que sufrimos

Hablan mucho los puebleros,

Pero hacen como los teros

Para esconder sus niditos:

En un lao pegan los gritos

Y en otros tienen los guevos.

 

(3)  Tan cierto es esto que Avellaneda, en su obra sobre tierras públicas, señala el hecho singular de que en el año 1840, 293 personas poseían la friolera de 3.436 leguas de tierra, y Sarmiento, poco más tarde, escribía que 52.000 millas cuadradas, esto es tres veces la superficie de Inglaterra, estaban en manos de 825 propietarios.” (La burguesía terrateniente argentina,  Jacinto Oddone, 1956) Del libro Historia Económica de la Argentina, Ricardo M. Ortiz, 1955.)

 

(4) “El arrendamiento enerva las facultades del hombre y esteriliza el poder productivo del suelo; y es necesario por lo tanto proscribirlo de nuestras leyes sobre la tierra pública en interés de su cultivo, de las instituciones libres y de la población, que no se arraiga porque sólo la propiedad produce ‘ese amor de la tierra que hace pasar al objeto poseído alguna cosa del pensamiento y del alma del propietario’. La propiedad territorial, fácil y barata debe ser la enseña de las leyes venideras, para vencer en su nombre y con su obra el desierto, cambiando el aspecto bárbaro de nuestras campañas. (Nicolás Avellaneda, “Estudios sobre las leyes de tierras Públicas, 1865)

 

 La propiedad de la tierra en La Rioja

 

            En La Rioja la historia de la propiedad  de la tierra es derivada de la posesión  dominial  colonial española, transmitida sin interrupción, traspasada hacia los adjudicatarios de la posesión original, ya sea encomenderos o los continuadores desde la época fundacional.

               Carecemos aún de  un estudio integral sobre el proceso de apropiación  hasta la aplicación del Código Civil Argentino que comenzaría a regir después del año 1871.

               Se trata de conocer cómo se fue repartiendo la tierra desde una forma semifeudal/colonial hacia las formas actuales del sistema de propiedad privada que rige bajo el sistema capitalista y sus variadas formas de apropiación.

               Resulta especialmente importante conocer cómo fue cambiando la estructura dominial en el largo período de la guerra civil en territorio riojano (1830/1870) cuando la Institución vigente,  la Legislatura designaba al gobernador y otorgaba títulos de propiedad  territorial.

               Es el período en el que se consolidaron las posesiones,  en particular en los Departamentos de los Llanos, Famatina,  Guandacol, Los Sauces, Arauco y en el Departamento Capital. El Juicio sucesorio de Facundo Quiroga y de la viuda –de otra familia muy rica -  los Fernández,  son testimonios que echan luz sobre la posesión territorial en los Llanos y entre otros, figuran los Llanos, Tellos, Vera, y otros.  El proceso en el Dpto. Famatina, hoy Chilecito, se procesó en forma más temprana con los apellidos  herederos de los Encomenderos y Comandantes de Campaña como los Dávila, Ocampo, Brizuela  Doria,  Gordillo,  Angel, etc., así como en Arauco los Chumbita, originales  herederos poseedores de tierras y olivares.

               La posesión minera requiere de investigación y estudio, cuyos dominios están en la base de los primeros conflictos entre Quiroga y los Dávila.

                A partir de las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del XX se fueron legitimando los dominios en base a la vigencia del Código Civil y se “limpiaron” parcialmente los títulos de propiedad.

               Sin embargo, grandes territorios se mantuvieron bajo formas  precapitalistas  llamados “derechos de campo” con límites imprecisos, que dieron origen a numerosos conflictos en las sucesiones hereditarias y que llegan hasta el presente.

               Dentro de esos campos denominados  “mercedes indivisas” existieron a lo largo de los dos siglos anteriores,  pobladores que formaron parte de la tropa de los destacamentos militares de la Guardia Nacional durante la guerra civil así como de los hombres que siguieron fielmente a los Caudillos.

               En La Rioja  en el año 1972 se sancionó la ley Nº 3.207 de creación del Instituto del Minifundio y de las Tierras Indivisas que reconoce de hecho, la existencia del minifundio dentro de las mercedes indivisas.

               El Instituto tenía por fin el “Saneamiento del dominio de las tierras indivisas” mediante el común acuerdo o expropiación. La ley estipulaba: “Previamente se realizarán los estudios e investigaciones de los antecedentes históricos y jurídicos de las mercedes y confeccionará el cuadro de los derechos y el registro de títulos para determinar los titulares de derecho y actuales poseedores de las llamadas mercedes o tierras comuneras. La investigación abarcará el estudio social de las mercedes.”

               El saneamiento de común acuerdo estipulaba la división de la merced en unidades económicas y decía que si el número de parcelas resultantes no fuera suficiente para ubicar a la totalidad de los interesados, el  Instituto indemnizaría a los desarraigados (sic) conforme a los valores de tasación, incrementados en un 50%.

               El saneamiento por expropiación se produciría con los inmuebles en situación de condominio o coposesión,  o cuando la cantidad total de condominios o poseedores no pueda precisarse o impida una racional división económica.  Se eximían de la expropiación las áreas bajo dominio con títulos perfectos que constituyan unidades económicas. El denominado título perfecto se denominaba a la existencia de instrumento público que acredite el derecho y el plano de mensura de ese derecho.

               Otro de los objetivos de la ley estipulaba el “Reagrupamiento de minifundios agrícolas” estableciéndose las condiciones  para el reagrupamiento y la adjudicación de las nuevas unidades de acuerdo a un orden de prioridad, que tenía en primer lugar al “propietario residente de un predio minifundiario en el área de concentración, ser poseedor a título de dueño de un predio,  luego a los hijos de los propietarios o poseedores a título de dueño, y finalmente a un simple  ocupante de un predio.

               La ley estuvo vigente hasta el 31 de Julio del año 1974. 

 

Los clanes antagónicos y el poder económico en la guerra civil

 

               El historiador contemporáneo Hugo Chumbita escribió en  Todo es Historia Nº 541 de agosto 2012, “Severo Chumbita, jefe de las montoneras riojanas”, citando distintas fuentes y en particular, el libro de Víctor H. Robledo, El montonero Severo Chumbita, de 1998.

               En la introducción de dicho estudio, dice que “Severo Chumbita comandó las huestes riojanas que, allá por los años 40 y siguiendo al Chacho Peñaloza, adhirieron a la Liga unitaria. Luego, en tiempos de la Organización Nacional se levantaron para oponerse a un proyecto de país que en cierto modo (sic) los excluía. Ambos bandos enfrentados tuvieron errores y cometieron excesos, tal vez por eso, en un proceso posterior fueron amnistiados conjuntamente en el año 1874. Más tarde, los clanes antagónicos se fusionaron a través de alianzas matrimoniales.”

               Severo Chumbita era nieto de José Francisco Chumbita gobernador de Aimogasta  en la Colonia, hijo de Orencio Cumbita comandante de milicias locales,  (como lo fuera Facundo Quiroga de su padre)  Disponían de la propiedad y de las armas. Su padre muere en 1856 y Severo lo reemplazó como comandante de Arauco. Participó en las huestes del Chacho Peñaloza en su lucha contra Rosas. Apoyaron a Manuel Vicente Bustos como gobernador, quien había representado a La Rioja en el Acuerdo de San Nicolás y apoyaban al gobierno de Urquiza.

               “En la cercana localidad catamarqueña de Chumbicha, la cuna de sus ancestros, que Severo frecuentaba por negocios, conoció a Rosaura Villafañe, hija de una familia de antiguos encomenderos. “ Estableció su hogar en una finca de Machigasta. Junto a la jefatura de milicias y las funciones de juez de paz, Severo atendía la finca y el molino heredado de su padre y acrecentó ese patrimonio con sus emprendimientos ganaderos  agrícolas. Su pasión por los caballos era proverbial: criaba, compraba, vendía, organizaba cuadreras, y su versación era tan exhaustiva que mucha gente iba hasta Machigasta solamente para consultarlo.”

               “El cargo de juez adquiría especial importancia por los problemas con los turnos de riego  la posesión de tierras, que en muchos casos los paisanos ocupaban sin títulos y les eran arrebatadas con artimañas legales por algunos terratenientes.”

               El gobernador Bustos le quitó  su cargo de comandante por estar comprometido en un conflicto con el gobernador  urquicista de Catamarca  Octaviano Navarro, quien era pariente de su esposa. Mas tarde intervino en el desplazamiento de gobernador Bustos enemistado con el Chacho y colocan a Ramón Angel como gobernador a instancias de su sobrino Carlos Angel, otro gran propietario de Los Sauces.

               Sucedió que colocaron como ministro a  Justo Pastor del Moral y comandante de Arauco a Honorato del Moral.

 “Estos eran adversarios de los Chumbita desde medio siglo atrás, cuando un abuelo de ellos, estanciero de San Antonio, practicó un desvío en el arroyo de Aimogasta para beneficiar su hacienda, despojando al pueblo de su recurso vital. El abuelo de Severo, como cacique gobernador, planteó en 1803 un litigio ante el Virrey, y la cuestión del agua siguió siendo motivo de conflictos.

               En 1861, comisionado por el presidente Derqui, Peñaloza intervino para arrestar a Ramón Angel;  se llamó a elecciones y designaron gobernador a otro hacendado de Arauco, Domingo Villafañe. Severo fue repuesto como comandante y ascendido a juez departamental.

               El grupo de estancieros que encabezaban los del Moral, descendientes de encomenderos, veían amenazados sus intereses por estos nuevos jefes de las masas rurales.”

               En 1861 se suscitó un incidente en una fiesta  tradicional en casa de Severo Chumbita donde asistió invitado el vecino Daniel del Moral, quien protestó por el manejo de los turnos de riego.

“En el Valle de Aimogasta, de clima seco y ventoso, los ojos de agua del bordo y el arroyo permitían regar los cultivos, viñedos y olivos, maíz, trigo, alfalfa para el ganado y variados frutales Pero la guerra entre los herederos de los conquistadores y los conquistados continuaba por otros medios. Los estancieros, con o sin derecho, avanzaban sobre los terrenos y les disputaban el agua que allá valía tanto o más que la tierra.”

                La nota continúa narrando los sucesos políticos y de la guerra en el período previo  al Tratado de La Banderita, cuando el Coronel Arredondo produjo toda las tropelías salvajes en persecución de Chumbita,  requisas en Aimogasta y Machigasta, de caballos y reses de las propiedades de los Chumbita, incendios de montes y cultivos, llegando a prender fuego  a la casa del Chacho en Guaja, todo lo cual fue  informado por los partes “militares” que enviaba Arredondo a Mitre.

               Fue el último período de la lucha de resistencia del Chacho en la expectativa que Urquiza se pusiera al frente de la lucha contra el gobierno de Buenos Aires.  Fuerzas federales de Mendoza y de Córdoba, de San Luis y las de Felipe Varela estaban preparados para apoyar a Urquiza, como se demostró más tarde en las proclamas de Felipe Varela antes y después de Pozo de Vargas.

               En ese marco de la lucha, en Arauco, Severo Chumbita movilizó sus milicias y requirió las contribuciones a los vecinos propietarios. “ Los Del Moral en la Estancia San Antonio,  -se lee en la nota - rechazaron sus exigencias, y una partida encabezada por el capitán Mercedes Chumbita procedió a tomar prisioneros a Honorato y Daniel del Moral y a Francisco Sotomayor, y los pasaron a deguello en un monte cercano” (tomado del libro de Víctor Robledo)

 

Arredondo impuso nuevamente a Bustos como gobernador de La Rioja. En junio de 1863 apresaron a Mercedes Chumbita y se informaba al gobernador Bustos:  “a las 10 de la mañana mandamos a ejecutar a lanza con el sr. Coronel Córdoba al memorable Mercedes Chumbita, y puesto en la horca en el sitio donde este bandido mandó a degollar a los señores del Moral y Sotomayor”.  A otro familiar, Juan Simón Chumbita los sorprendieron en Machigasta y fue lanceado en el acto. Las persecuciones continuaron hasta el 12 de noviembre cuando asesinaron al Chacho y se produjo una dispersión de las fuerzas federales hacia Chile y otros lugares.

               “Entre tantos atropellos cometidos por ambos bandos, éstos resaltan las connotaciones de clase en la saga de las montoneras y revelan cómo la lucha por el agua seguía gravitando en el trasfondo social de la guerra.”

Severo Chumbita fue perseguido, hecho prisionero, juzgado y condenado a muerte, hasta que una ley de amnistía que sancionó el Congreso para beneficiar a Mitre por su rebelión contra el triunfo de Avellaneda, alcanzó a Chumbita quien salió en libertad en agosto de 1877 regresando a Aimogasta donde recuperó  sus bienes patrimoniales y vivió hasta sus últimos días en 1880.

 El general Julio A. Roca próximo a ser electo presidente, le había enviado  un retrato con una dedicatoria invitándolo a bajar a Buenos Aires para conferirle grado militar y“resarcirlo de los desmanes que sufrió en su hacienda.”

 

 

        Las hijas de Severo Chumbita                       El caudillo Juan Angel

 

El pensamiento Federal de Dorrego y

La minería de La Rioja

 

               En la sesión del 29 de setiembre de 1826 (que sancionó la Constitución unitaria y centralista rechazada después por las provincias) el Coronel Manuel  Dorrego  expuso elocuentemente que el  federalismo era la única forma de gobierno  que contemplaba los intereses de cada región. Decía en síntesis:

“Volvamos a la disposición en que se hallan las provincias para gobernarse por un sistema federal. La que represento (Santiago del Estero), tiene tales aptitudes para constituirse en federación, como propuse la vez anterior que tomé la palabra. La provincia de Santiago del Estero tiene una extensión de cerca de cien leguas, entre la jurisdicción de Córdoba y Tucumán, y buscando al norte hasta el Bermejo desde los confines de Catamarca, de ciento sesenta leguas; tiene una población de sesenta mil almas; pero se quiere tomar la ciudad por lo que es la provincia, y de ahí se deduce que la ciudad es muy triste y pequeña, luego no puede organizarse en Estado federal.  La provincia posee un territorio ya templado, ya cálido, de tal naturaleza, que los frutos más ricos de la tierra se dan allí. La grana, que es la que hace la riqueza de Guatemala, se da en excesiva abundancia y podría ser un ramo principal de la riqueza de la provincia. El añil, que es otro ramo que hace la riqueza de un país, se da allí hasta silvestre. La caña también se produce. Le es fácil el transporte de sus frutos, pues tiene tres ríos grandes, que cuando menos el Salado y el Bermejo desde la jurisdicción de Santiago son navegables; en cuanto a maderas, son las más selectas; hoy sobre todo yo me veo forzado a indicar, entre otras obras, la famosa descripción del Chaco por el P. Lozano. El confirma la existencia de un metal, que unos lo han llamado platina, equivocadamente, y otros lo consideran exclusivo de la provincia de Santiago a términos de mandar una carabina yu pistolas construidas de él al Presidente de los Estados Unidos, cuando no es más que fierro descompuesto por los fuegos subterráneos. Igual hay en la Isla de Elba, en Siberia, y el que habla tiene una mina del mismo metal en Atacama. Actualmente se están haciendo ensayos de la caña de azúcar. El algodón lo produce también hasta silvestre. Qué le falta a Santiago? Un gobierno paternal, que tome el mayor interés en hacer su felicidad, se dedique a fomentarlo; así es que si el gobierno de Santiago hubiera estado organizado bajo un orden regular, la provincia hubiera buscado hombres científicos que viniesen de Europa a dirigir todo esto. Mas es tal que, pisando todas esas riquezas, vienen sus hijos a esta provincia a buscar el pan: de modo que son como los gallegos de Europa. Me olvidaba de otra riqueza de aquella provincia, que es el salitre, que llega a término de ser perjudicial para los edificios; así es que el salitre que se consumía en la fábrica de pólvora de Córdoba todo se elaboraba en Santiago, sin más que sacarlo de algún hueco o corral de la ciudad. Podrá negarse a tener tal provincia sobrados medios de organizarse con todo lo expuesto, cuando esos miserables pastores suizos, sobre sus breñas incultas, con poca ilustración y con miseria se organizaron? Por que presentan al país en un estado tal de pobreza que se diga que no se organiza en sistema federal porque no tiene medios para  mantener los empleados?   Y cómo el que produjo este argumento podría pensar en un monarca?

               El señor diputado, que es minero, no sabe lo que es La Rioja? Y el acero de Famatina, donde está?  No es mayor su riqueza que la del cerro de Potosí? Con qué trasladó a La Rioja? Y no sabe el señor diputado que hablo de tierra donde han encontrado metales de mil quinientos marcos por cajón, que es un mineral que si se trabaja hará tal vez bajar el precio de la plata? Si esos minerales se fomentan, el Dorado de Voltaire se halla en La Rioja. Esto es en sus cerros; pues sus valles de Chilecito no sólo son aptos para el pastoreo, sino que producen viñas y abundan en granos.  En Catamarca, los cerros de Santa María, el de Aconquija. En Tucumán es capaz de ser comparado con el cerro de Potosí. En la parte de Salta igualmente hay una riqueza incomparable. Volviendo sobre La Rioja, podrá negarse que ella tiene la capacidad y elementos para ser federal?  Ella lo que necesita es un gobierno paternal, que cuanto más antes haga salir de las entrañas de la tierra esa riqueza, y sobre todo, desde el principio no puede ser todo prosperidad.”

               Rechazada la Constitución de 1826 cuyo Congreso había elegido presidente a Rivadavia, se desencadenó la primera fase de la guerra civil que tuvo a Facundo Quiroga como cabeza de la rebelión de Cuyo y Norte, provocando la renuncia de Rivadavia en Junio de 1927 (Ver Cronología histórica);  devolviendo la autonomía  de Buenos Aires, la Legislatura nombra gobernador a Manuel Dorrego. Las provincias reconociendo su federalismo, lo designan Delegado nacional y le encomiendan las relaciones exteriores y deciden reunir una nueva Convención en Santa Fe para reorganizar la Nación bajo un sistema federal.

               Pero el 1º de diciembre de 1828 el general  Lavalle al frente del Ejército que regresaban de la guerra con Brasil,  provoca el primer golpe de Estado y declara caduco el gobierno de Dorrego. Luego lo derrota en Navarro y lo manda fusilar.  Lavalle hace un pacto con Rosas y se vuelve a Montevideo; se elige una nueva Legislatura y se nombra gobernador al general Viamonte. Poco después, otra Legislatura  designa gobernador a Juan Manuel de Rosas el 6 de diciembre de 1829. Otro “federalismo” se entronizaba.

 

 

Reglamento de la policía

La Rioja, 1844

 

            El siguiente Reglamento ilustra con suficiente claridad el “marco institucional” y “legal” vigente en la época y que los jueces, jefes de Campaña y de Policía debían juzgar y aplicar la ley que regía en cada momento de la cruenta guerra civil.

 

 “Viva la Conf.nArg.a Mueran los Salbajes Unitarios.

Sala de Seciones Rioja 17, de Marzo de 1844.

Año 35 de la Libertad 29, de la Indep.a y 15 de la Conf.nArg.a

Seción 11

 

Reunidos los S.S.R.R. en la Sala de Secion.s dando la vos de costumbre el S.or Presidente se abrió la del día con una moción pronunciada p.r el S.r Vice precidente interino D.n Fran.co Herrera en la qu.eespuso era de absoluta necesidad tratarse la honorable Leg. de dar un Reglamento de Policía p. qe esta autoridad pueda espedirse mejor en su administración cuya moción fue apoyada en aniumam.to de los S.S.R.R. y en su virtud Sancionaron con valor y fuerza de Ley en Unfirmidad de sufragios los Artículos Siguientes.

 

Art. 1º  Los jueze de Policía antes de entrar ha conocer en las causas de crimen o agrabio nombrarán un fiscal y en los departamentos los Jueses de Segundo orden fiscal y defensor.

2º Habrá recurso de apelación del Jues de policía en todos los asuntos q.e este entendiere sea incidente a dhoJusgado a la Alta C. de J. después de haber puesto el fallo definitivo otorgándole a la parte agraviada la apelación con el término de la Ley q.e será el de nueve días en la Cap.l y el de treinta en los departamentos y si en este Término no lo mejorase se dará por decierta y el Juesq.e maliciosamente demorase al apelante p.r lo cual se le pase el término de la Ley probado q.e sea sufrirá la pena de Sinquentap.s de multa aplicados a los fondos del Estado.

3º En ningún caso podran los Juese fallar o pronunciar Sentencia sin oir a ambas partes y sustanciar plenam.te las causas según su naturaleza exsestuando el caso q.e alguna de ellos fuera llamada hasta tercera ves y desobediente manifieste su resistencia en comparecer en juicio en cuyo caso se le aplicará la pena preescritap.r la Ley q.eesta perdida en su derecho.

4º Las milicias solo gozan de Fuero quando están en autualSerbicioexcesto de alferes arriba los q.egosaran en todos los casos haecp.ion de las causas ordinarias y derecho p.r ser el tramite de estos juicios p.r ser incompatible con la milicia; en cuyo caso el Juez, o Tribuna pedirá al Gov.no en la capital y en los departam.tos a los comant.es principales p.r una nota oficial, el allanamientos de fuero.

5º Es de la atribución del Jues de policía y del crimen conocer de todas las causas criminales, aplicando todas las penas establecidas p.r.d.cho e el grado q.e les corresponde.

6º En la capital el Jures de polisia perseguirá a los criminales y de masq.e se espresan en el artículo anterior y puesto el Reo o reos en seguridad dará pronto aviso al gobierno p.aq.e este someta a quien corresponda la q.econcluyda y sentenciada se elevará al gobierno p.a la aprobación y ejecución o conmutación de pena.

7º Toda persona q.e quite alevosamente la vida a su semejante será castigado con pena capital.

8º Todo crimen de lesa patria será castigado con la pena de muerte.

9º Los salteadores de camino serán castigados con la pena de muerte.

10º Todo rovo de un peso p.a arriba el q.e lo cometa sufrirá la pena de 25 p.s de multa aplicados a los fondos públicos y devolución del rovo a doscientos palos p.a primera vez p.r segunda doble y p. 3 pena de muerte.

11º Todo yncendiariomalisioso a mas de la de la restitución del daño sufrirá la multa pecuniaria según el valor de lo quemado p.r cuarta parte o pena de asotes a proporsion del daño.

12º Los violadores de mujeres vírgenes o doncellas según las clases sufrirán la pena de muerte y si hubiere intereses la mitae de ellos u el todo según ellos serán a benefisio de las agraviadas y los violadores de mujeres publicas o de mundo sufrirán la pena de asotes hasta 200 según las clase de ellas y destinados a las obras públicas p.r el tiempo qe el juez jusgue oportuno.

13º El que entrare a robar ha una casa y en ella cometiese violación a las personas q.euviese en ella sufrirá la pena de muerte.

14º Los blasfemos contra el Santo nombre de Dios y su adorable memoria sufrirá la pena de dos horas de mordasa a la espectasion publica y beynte y sinco pesos aplicados al fisco y 20 dias de trabajo alas obras publicas.

15º Todo ebrio publico sufrira la pena de ocho años de trabajo a beneficio publico p.r primera bes p.r segunda 50 asotes y p.r 3 doble.

16º Todo concubinato publico probado q.e sea será amonestado p.r el jues y no abiendo enmienda será castigado con seis meses de trabajo por primera bes p.r segunda bes sincuentaasotes y p.r tercera doble y si es forastero será espatriado de la prov.a y la mujer será depositada en una casa de respeto.

17º Todo Juego publico de costumbre es proibido será castigado el infractor con veinte dias de cárcel en los cuales será ocupado en los trabajos de las obras públicas.

19º El falsificador de monedas probado q.e sea el delito serás castigado con pena capital o la mano cortada.

20º Sera de la ispeccion del Jues de Policia de esta Cap.l mandar limpiar las calles todos los Sabados de la semana debiendo mandar a los interesados de sitios dentro de una quadra de la plasa ha todos vientos compongan las veredas haciéndoles responsables ha los Jueses de su cumplm.to debiendo mandar limpiar los caminos hasta donde le corresponda su juridiccion.

21º Sera del deber de toda persona q.e tuviere casa publica poner farol desde la oración hasta las nueve de la noche efectuando las noches de Luna sopena de dos p.s de multa aplicados a los fondos públicos.

22º Ningun Juez podrá asotar públicamente a ninguna mujer a no ser q.e se haia echo acedorap.r su delito ha pena Capital y en conmutación sea condenada a este castigo.

23º  Comuniquese al poder e. p.a su cumplimiento con lo q.e termino esta secion en pleno.

Lorenzo Pizarro, P.te. Fran.co Herrera –Pataleon Arias – Fran.co Ercilbengoa – Nicolás de la Colina. D.S. (“Libro de Seciones que da princio el 22 de Enero de 1844, para el bienio presente, fojs. 8 vlta a 11, original en mi archivo – libro inédito)*.

*Publicado en “Nuevas y Viejas Rutas, libro de César Reyes 

 

Rosas y la moneda riojana

            Carlos S.A. Segreti escribe en Todo es Historia una nota donde dice que “es necesario intensificar esos estudios porque el hecho monetario es un indicador de fenómenos y procesos de singular importancia a una comprensión más integradora de lal historia”. Y afirma que no desconoce “las excelentes contribuciones –aunque contadas- de Emilio Hansen, Juan Alvarez, Horacio Cuccorese, etc. “.

 

 

            Transcribimos una apretada síntesis de su trabajo de investigación.

            “Por obvias razones las monedas acuñadas en Potosí y Santiago de Chile (a mediados del siglo XVIII) serán las que mas circulen en nuestro territorio. Las chilenas tendrán siempre excelente acogida en la región cuyana; de la misma manera la moneda boliviana cubrirá todo el país.

            En esa época, la economía de La Rioja alcanza a satisfacer las necesidades de su mercado interno para los requerimientos de la vida diaria. No es mucho lo que puede exportar en contrapartida a todo lo que debe introducir; de allí que, en principio deba conformarse con importar lo imprescindible. (…) “la solución a su acuciante problema surge rápidamente y con meridiana claridad: si se apoya adecuadamente la explotación metalífera en Famatina, La Rioja llegará a ser una de las provincias más favorecidas en el concierto argentino.”

            “Nacida La Rioja a la vida autónoma, se lanza a la aventura de acuñar moneda. (…) si en ella puede acuñarse moneda, parece fuera de duda que dispondrá de una valiosa mercancía para intercambiarla por todo cuanto necesita y para invertirla en su progreso y desarrollo.”

            “La primera ceca (o Casa de amonedación) aunque muy deficiente, queda asociada a los esfuerzos del gobernador Vicente Dávila. Este taller despierta grandes esperanzas. El mismo se instala en Chilecito y acuñará moneda de plata del tipo macuquino, (moneda acordonada de menor valor)  pues de cordón no saldrán hasta comienzos de 1824.”

            El 30 de Octubre de 1821 Castro Barros escribe a Facundo Quiroga:

            “El  4 del que entra se instala el soberano congreso a pesar de la brusca oposición de los porteños a quienes ya poco necesitaremos teniendo moneda de cordón en nuestra Rioja.”          

            Se refiere al Congreso convocado por el gobernador Bustos cuyos diputados provinciales veían como principal recurso para el sostén del estado, al mineral de Famatina y la casa de moneda que se había establecido. Fracasado el Congreso se frustró la posibilidad de articular un respaldo general a la moneda riojana, que requería respaldo para poder acuñar moneda de cordón.

            Ya bajo el gobierno de Baltazar Agüero (ver Cronología) La Rioja cuenta con una casa de moneda mejor y convoca al pueblo de la provincia el 15 de agosto de 1824 para integrar una sociedad mixta. Exhorta a “destinar las copiosas pastas que explota el cerro de Famatina, como único recurso a que se debe exclusivamente la fundación de este país mediante a que ni la agricultura, ni la escasez del arroyo, ni el comercio por lo desviado de nuestra situación local, pueden preparar un programa que redima (a) estos habitantes de las privaciones que sufren…” “Como el gobierno no cuenta con recursos financieros, se convoca a colaborar a los capitales privados. La Casa de Moneda se establecerá en la ciudad de La Rioja.”  Pero los capitales privados no acudieron en la medida esperada.

            Como puede leerse aparte, la especulación minera cobró un auge inusitado y la Compañía o Sociedad de accionistas que manejaba Braulio Costa se modificó y se creó el banco de Rescates y Casa de Moneda, para lo cual disolvieron el 29 de agosto de 1825 la anterior Casa de la Moneda.

            “Dada la escasez de numerario existente –continúa Segreti – la circulación de moneda riojana comenzará a imponerse de hecho y, en algunos casos, se producirá el reconocimiento de derecho ….  y hará que su circulación también se extienda a las otras provincias. “Así es como, a pesar de alguna falsificación –siempre origen de graves males-, los ejemplares riojanos de oro y plata corren a la par de las antiguas coloniales y de las patrias de 1813 y 1815. Tucumán y Mendoza habían realizado acuñaciones de monedas con resultados catastróficos.”

            “La sociedad del Banco de Rescate y Casa de Moneda es liquidada el 20 de setiembre de 1829. Vuelto Quiroga a su provincia, luego de la derrota de La Tablada, lo primero que hace es disponer el desmonte de la Casa y que se escondan las máquinas y demás utensilios. Así termina la tercera ceca riojana.”

            Después de la derrota de Quiroga en Oncativo, Paz envía a La Madrid a La Rioja, que la ocupa y se hace nombrar gobernador. Esto dice en sus Memorias:

            “Quiroga había inutilizado la Casa de Moneda que había en La Rioja, mandando sacar el cuño y las demás principales piezas de ella y enterrarlas en diferentes puntos de los llanos. Yo salí luego a visitar los departamentos  contraje todo mi empeño en descubrir dichas piezas para establecer la casa de Moneda y atraer a todos los hombres y lo conseguí al fin.”

            La Madrid está en condiciones de reinstalar la ceca pues encuentra los elementos principales.

            “Poco después se preocupa por establecer el banco de rescates en ‘Chilecito o Famatina’ al que dota con doce mil pesos de los ‘tapados’ de Quiroga, que también se han descubierto.”

            “El 24 de setiembre de 1830, el general Paz pide al general La Madrid que no sólo ordene acuñar monedas de oro y de plata sino también de cobre. La Madrid responde el 30 adjuntando una circular que dirige a todos los gobiernos de la Liga (del Interior). En ella comienza por decir que uno de los grandes pensamientos que debe ocupar en el día todas las consideraciones de los gobiernos amigos, es la creación de fondos públicos ‘para subvenir a los inmensos gastos que demandan las clases militarizadas y las clases menesterosas de los pueblos después de la fatal lucha que introdujo el espíritu desolador de la anarquía’. Anuncia el restablecimiento de la ceca y afirma que ya está en funcionamiento y que: ‘en adelante será capaz de expedirse con cuantas pastas de plata y oro se le presenten a los diferentes minerales, …aún cuando ningún metal se extrajerá sin amonedarse’.”

            El 16 de octubre envía una circular a todos los gobiernos de la Liga y a sus representantes o diputados reunidos en Córdoba. A ella adjunta onzas y pesos –de 21 kilates y 11 dineros, respectivamente – y solicita que les den la aceptación correspondiente, y ‘reconozca y haga reconocer por todo el territorio aliado el peculiar sello con que están grabadas como distintivo propio del Estado Argentino y en el entretanto la Nación reunida acuerda la representación que para lo venidero deben gozar.’

            Las provincias prefirieron que la moneda siguiera circulando sin una aceptación legal y se produjo una serie de falsificaciones de moneda.

            “De todos modos, la moneda riojana seguirá gozando de preferente atención y aceptación en la práctica y, como prueba de ello, se la falsificaba; este hecho señala, además, la escasez de metálico. Y dice La Madrid:

            “En vano serían todas las fatigas  cuantos trabajos se han invertido para restablecer la casa monetaria que en el día se halla completamente expedita si, desde luego, su numerario de plata y oro, triunfando de los falsos selladores, no ha de gozar en todas las provincias amigas de una aceptabilidad y una buena acogida como se merece por su calidad legal.”

            “Con la administración riojana de La Madrid, la ceca, queda incorporada a la provincia y es más que seguro que nada se modifica con posterioridad a la recuperación del gobierno por los autodenominados federales. Las acuñaciones, por otra parte, prosiguen normalmente; sin embargo no se acuñarán onzas de oro en los años 1836 y 1837 por la razón que ya se verá.”

            Desarrolla y explica Segreti que desde 1827 circulaban monedas bolivianas y chilenas y que hacia 1850 “ya puedan considerarse de facto y por un aberrante fenómeno, como moneda nacional, dado que dominan el vasto escenario de la confederación argentina: de Jujuy a Córdoba, de Entre Ríos a Mendoza. Moneda de baja ley con que se compra –en verdad se explota- el trabajo argentino.”  La moneda riojana no fue aprobada  por la Nación por la sencilla razón de que ésta permanece inconstituída. Y explica:

            “Pero, la indudable vigencia de la conocidísima Ley de Grasham –la mala moneda desaloja ala buena de la circulación- hace que la moneda riojana sea atesorada mientras circula la de baja ley o menor peso o simplemente la falsificada. Circulación de este tipo de moneda con la que se mal paga el esfuerzo productivo, genera consecuencias desfavorables que terminan por perjudicar a todos, pero principalmente a quienes poseen menos recursos.”

            Era necesario que “se prohíba la circulación de toda moneda extranjera, y por cierto de la falsificada , de la de baja ley o menor peso.

            Producido  el crimen de Dorrego y el ascenso de Rosas, la crisis se agudiza y las provincias renuevan su lucha en defensa de sus autonomías y de su constante prédica a favor de la organización constitucional, a través de una forma federal de gobierno.

            “Por ella habrán de luchar antes, durante  después de la época de Juan Manuel de Rosas. Hacia 1836, bien lo saben los riojanos –como no lo ignoran los pueblos de la Confederación Argentina por la prédica de Rosas- la reunión de la soberanía para el dictado de una constitución nacional pertenece a un futuro que está bastante lejano. Si esto es así, ¿existirá alguna forma de lograr el reconocimiento de la moneda riojana por la Confederación Argentina como paso previo a su futura reorganización?”

            “Entre el 7 de julio de 1831 y el 29 de septiembre de 1836 el Banco de Rescates y Casa de Moneda, bajo la administración de José Meléndez, había realizado 30 acuñaciones.”

            “Para La Rioja la situación es particularmente crítica porque se nota una decadencia general en todos sus ramos desde la desaparición del general Juan facundo Quiroga.”

            El período entre la derrota de Quiroga en Oncativo y su residencia en Buenos Aires hasta su asesinato en Barranca Yaco en 1835 habría de operar una crisis en La Rioja.

 

            “La necesidad es madre del ingenio, se ha dicho y se repite. Pues bien, el general Tomás Brizuela –el Zarco,- general en jefe de las fuerzas de la provincia de La Rioja –heredero en alguna medida del carisma de facundo – cree haber hallado la solución. Si esto es así –es decir si la moneda riojana consigue finalmente ser reconocida y tenida por nacional – no cabe duda que las acuñaciones deberán intensificarse. Pero, los capitales vienen retirándose de esa actividad. ¿Dónde obtenerlos si los pocos existentes en la provincia estárán invertidos en otros menesteres? Tras la posibilidad de conseguir el dinero necesario, el general Brizuela se dilrige a Juan Manuel de rosas solicitándole un préstamo de 12.000 pesos –que afianzará con sus bienes- con el fin de dedicarlo a la industria extractiva. El gobernador de Buenos Aires accede al pedido prometiendo entregar sumas mensuales de acuerdo a las posibilidades de la provincia.”

            El nuevo gobernador Juan Antonio Carmona se dirige a la legislatura el 17 de enero de 1837 para que “afiance el préstamo”, con el fin de proceder al laboreo de las minas, único recurso con que se contaba para sostén en razón de haberse agotado los fondos de la provincia.

            El 20 de enero se aprueba la ley que establece un término de 4 años para su cancelación.

            Brizuela había pedido al gobernador Carmona el 4 de julio de 1836 que se presente un proyecto de ley a la Legislatura para que “se resuelva la variación del tipo de nuestra moneda y que en un lado de lla se esculpa el busto de nuestro Héroe rstaurador de las leyes de don Juan Manuel de Rosas, con las inscripciones y timbres que la honorable legislatura estime convenientes.”

            “¿Quién se negaría a aceptar una moneda donde estuviera troquelada la efigie del restaurador de las Leyes?” escribe Segreti.

            La ley del 7 de julio de 1836 establecía en su artículo 4º que la Legislatura establecerá “la ley (valor)  de la moneda que haga y forme el crédito nacional”. Desde luego que no se trataba de un error el establecer nacional y no provincial.

            El 12 de setiembre Brizuela escribe a Rosas y le explica los motivos de gratitud que le indujeron a presentar dicho proyecto: “Estas consideraciones me han obligado a formar la idea de compensarlos del único modo que es susceptible a la situación mísera de esta provincia, persuadido que la aceptará por la sinceridad de nuestros sentimientos”.

            El 14 de setiembre el gobernador Carmona le esribe a Rosas planeando que si no se diera el reconocimiento a las monedas riojanas, tampoco serán reconocidas por las demás provincias.”           

            La respuesta de Rosas tiene fecha el 16 de noviembre en nota oficial al gobernador Carmona, y constituye una “obra de arte” diplomática y sutil que vale la pena reproducir. Escribe Rosas en tercera persona:

            “Absorto con tan inesperada como alta distinción, de que jamás podrá considerarse digno, pero mucho menos en un estado republicano y destituido por lo mismo de expresiones con que correspondería, no encuentra otro medio de manifestar el inmenso valor con que se presenta a su vista y el profundo sentimiento de gratitud en que se halla abismado, que rogando encarecidamente a S.E. el señor gobernador de La Rioja quiera llamar nuevamente la atención de los señores representantes de la provincia sobre este grave e importante negocio y hacerles presente la súplica del que suscribe para que tomando en consideración la enormidad de la deuda que le imponen, ciertamente muy superior a todos los sacrificios imaginables que el infrascripto podrá hacer en obsequio de la República y el gran riesgo que se corre de que a consecuencia de esta clase de demostración sobremanera generosa, se vea colocado en una posición difícil y nada favorable a la unión y tranquilidad general del Estado y a la causa nacional de la federación por el celo republicano de unos la suspicacia de otros, la maledicencia de algunos y las pérfidas sugestiones de los impíos unitarios, tengan a bien modificar su soberana sanción, restableciendo en el tipo de la expresada moneda los símbolos de la Unión y la Libertad, poniendo a su reverso el gran sello de la provincia con los trofeos militares  y expresando cuando más en las respectivas inscripciones los objetos que se ha propuesto en la variación sancionada.”

            “Como se habrá advertido Rosas reduce los ‘deseos’ de los riojanos al hecho de homenajearle, pero para nada hace referencia al problema de fondo, es decir al de la aceptación general de la moneda. Es que Rosas ha intuido lo que el mismo implica en última instancia. No hace mucho se ha opuesto a que la moneda de cobre que pensaba emitirse en Mendoza pudiera ser considerada nacional. ¡Cómo aceptar aquel otro intento mucho más serio y de mayor trascendencia!

            El gobernador Carmona le responde el 20 de diciembre rechazando el argumento referido a los unitarios; sus argumentos “no nos convencen” le dice.

            Pero es Brizuela que le escribe el 15 de diciembre plantea la cuestión de fondo que lo llevaría a alejarse y luchar contra Rosas. Le dice: “Decidió más mi intento la consideración que me lisongeaba de que con este proyecto nos acercábamos más y más a una Constitución Nacional porque a este ejemplo los demás gobiernos de la república manifestarían de su parte con otras demostraciones de reconocimiento;  el mérito que con particularidad lo distingue a V. de lo que deberán esperar, que a la voz constitución desplegada e iniciada por el señor Rosas todos nos reuniremos conformes sin oposición, respecto a reconocerlo por un modelo de virtudes patrias; supuesto que es de nuestro sagrado deber hacer los últimos esfuerzos  para constituirnos.” Y más adelante agrega: “A más de esto el recelo del mal que puede resultar de las maniobras, intrigas y sugestiones malignas de los pérfidos unitarios, es un argumento sofístico que por recta hilación quiere probar mucho y en la realidad no prueba cosa alguna.”

            El 10 de enero de 1837 el gobernador Carmona eleva a la Legislatura la respuesta de rosas y sostiene: 2el gobierno siente un fuerte pesar al adjuntar esta respetable mediadora nota, pues tiene que diferir a esta interposición con razones de Estado, respeto e importancia a la República en general que han pesado y pesarán sobre todo fundamento o razón que pueda alegar.”

            El 26 de febrero de 1837 Rosas le responde a Brizuela con la misma argumentación de su rechazo anterior y se sucede una nueva carta de Brizuela quien había sido designado gobernador por la Legislatura el 20 de mayo. En su carta le dice a Rosas, en una inequívoca muestra de la posición de La Rioja: “porque algún día llegará el de las Constitución del país y La Rioja habría señalado al ente que debía presidirlo y en este caso a V. le tocaba mandar quitar su busto si lo creyera oportuno y probar así su carácter republicano y que su honor quedaba cubierto .

            El 19 de junio la Legislatura deroga la ley del 5 de agosto del año anterior y dispone al anverso de lal moneda el gran sello de la provincia, con los trofeos militares con la inscripción República Argentina Confederada y al reverso las inscripción Eterno loor al Restaurador Rosas”  Y Rosas había propuesto que se reemplazar su esfigie por alguna inscripción alusiva a la Provincia y no a la República para que nadie se equivocara de que la moneda de La Rioja no es una moneda nacional sin provincial…

            Y concluye Segreti

            “La Rioja ha fracasado en el intento de ver nacionalizada su moneda; que esto persiguió  se demuestra por el hecho que,  para tan grave asunto, comenzó por presentar el problema primero a Buenos Aires sin dirigirse, como en otras oportunidades, a todos los gobiernos de provincia por igual.

            Fracasado el intento, tampoco se reorganiza el país. El empobrecimiento aumenta y es éste, indudablemente, un factor de peso para La Rioja, que en 1840 se sumará a la coalición del Norte. Y lo hace siguiendo al hombre que había sido el autor del homenaje a Rosas. Un cambio de esta naturaleza no puede explicarse recurriendo a la fórmula simplista de transformar a Brizuela en un unitario aliado al extranjero ….” concluye.

            Pero el 24 de febrero de 1842 una vez más, la Legislatura dispone que en las monedas se grabe el busto de Rosas, a pesar de las negativas del homenajeado y se sorprende a Rosas con la política de los hechos consumados. Pero ya en plenos enfrentamientos armados en 1843 desaparece s rostro de la moneda riojana volviéndose a lo dispuesto en la ley del 19 de junio de 1837. La moneda riojana dejaría de acuñarse en marzo de 1848. 

ROSAS Y EL ROBO DE GANADOS

                La historia en las campañas desde la Colonia hasta el fin de la guerra civil y la “Conquista del Desierto” estuvo caracterizada en todo el país por el abigeato como fue descripto a lo largo de ese período histórico y señalado en el Martín Fierro por José Hernandez que también fue un terrateniente ganadero. El gaucho riojano que peleó en la guerra también fue estigmatizado por ese modo de apropiación.

                El siguiente texto titulado “Cuando a Rosas le robaron 20.000 cabezas en un día” que publica el diario La Nación (Ríncón Gaucho por Emiliano Tagle, 21/11/2015) revela la situación. Como sabemos, Rosas fue el mayor terrateniente ganadero y dueño con Terrero de los mayores saladeros de Buenos Aires

 

            “En el Fondo Ruiz Guiñazú, en el Archivo general de la Nación, se encuentra una presentación de don Juan Manuel de Rosas mediante la cual solicita al juez de Primera Instancia recuperar ganado con marcas de su propiedad, que se encuentra en los pagos de Patagones. Relata que en un solo día le llevaron más de 20.000 cabezas. Propone que los hacendados Leonardo Piedrabuena, Lorenzo López, Zenon Videla y Antonio Dorna declaren en la causa como testigos.

            El 22 de agosto de 1822, rosas presenta el escrito, diciendo “…en la población de Patagones se encuentran cantidades considerables de ganados vacuno y aún caballuno, de mis marcas, que yo no he enajenado, y de cuyas especies sufrió la sociedad a que pertenezco el ingente robo, que es notorio, en la hacienda Los Cerrillos, he procedido a levantar la información que presento, por la que acreditando en forma las marcas que distinguen las propiedades de la sociedad en las especies de ganado vacuno y caballar, pueda recuperarlas del poder, en que se encontraren..”.

            El escrito es derivado por  Rivadavia al fiscal.

            El fiscal Pico el 14 de setiembre de 1822 manifiesta que en la nota de Rosas no surge ni los autores de robo, ni el tiempo en que fue ejecutado, manifestando: “…quedando por lo tanto en perplejidad de si es robo, ocupación, o apresamiento de los Indios, particulares que se ha de servir VE mandar se especifiquen para que en su vista pueda el Ministerio expedirse según las disposiciones del derecho de gentes en los casos de guerra.”

            La respuesta de Rosas no se hizo esperar, aquí algunos párrafos: “No tendría inconveniente en expresar los autores del robo si los ladrones en nuestra campaña, como en todas partes, (sic) no acostumbran cometer sus robos a ocultas, y sin ser sentidos; pero desgraciadamente este es un hecho así como el de ocultarse los ladrones, en los campos principalmente, de los dueños, con tanta mayor facilidad, cuanto es la que presenta el cordón inmenso de estancias, la libertad de transitar por ellas, la dispersión de las haciendas, y la imposibilidad por dificultar la perpetración del crimen en el curso de la noche”.

            Continúa en su exposición.

            “Tampoco tendría inconveniente en expresar el tiempo; si los granados, que debo recuperar, procediesen de un solo robo, más como han sido varios, y en grandes cantidades a la vez,  principalmente en Abril del año próximo pasado que excedió de veinte mil cabezas, es muy claro, que no es posible designar, si unos animales determinadamente fueron robados en esta ocasión, y otros en otra; y cuando lo fuese…”

            El 15 de julio de 1823 el fiscal Pico emite su dictamen, destacando que: “…por más que se eleve la rusticidad, incivilización, depredaciones y robos de los Indios negándose para ellos la aplicación del Derecho de gentes, el juicio del fiscal en esta parte es opuesto en cuanto Rosas reclama sobre el particular.”

 

            Con las firmas de Rodriguez y Rivadavia, el 13 de agosto de 1823, no hacen lugar a lo solicitado por Rosas.”